Libertad de comunicar

A los Desterrados del Reino de la Verdad Absoluta

boca-cerrada

-¿Civilización o Barbarie?

Mientras más avanzada y civilizada es una sociedad, donde sus medios de comunicación se hacen más poderosos y se unen en grupos y subgrupos que solo responden a una minoría, a una sola idea o una sola ideología. En un mundo donde todo lo que se ve, se oye o se percibe responde a un orden, a una estructura que todo lo abarca y contiene. Donde las ideas distintas son tomadas como propias de delirantes o extremistas y donde todo lo que se dice es analizado minuciosamente, para luego ser tergiversado y expuesto a la opinión publica (que no es otra cosa que una opinión manipulada por otros “caudillos” de la comunicación), se hace difícil creer que estamos más comunicados. Más bien parece ser que mientras los artefactos, los métodos y la tecnología se hacen más eficientes, la gente menos se “comunica”.

-Comunicación

Comunicar no es simplemente expresar, es más que la palabra y los gestos, más que una mirada. La comunicación es,  o debería ser  el pensamiento hecho realidad. Y esto no es solo un reproche a los monopolios de la información es también un ofensiva deliberada a nosotros mismos, es una autocrítica. Ya que la falta de comunicación también ha sido culpa de nuestra “civilización”, de nuestros prejuicios, de nuestra falta de razón y exceso de ética. “Malo”, “bueno”, “correcto” o “incorrecto” no es más que una idea humana. Y no son más que códigos que se imponen y rotan según las épocas y la política del momento. Lo que ayer fue “malo y perverso” hoy no lo es tanto y viceversa. Gente presuntuosa se cree poseedora de la verdad innegable, pero como la realidad nos es más que un montón de estímulos que llegan a nosotros y que son pasados por un tamiz de selección según interés propio, moral, religión, ideología y hábito, la realidad es siempre subjetiva. Por lo que verdades absolutas no existen. Hay una única verdad absoluta: Y es que no podemos estar absolutamente seguros de nada.

-Libertad de Expresión

Comunicar también implica LIBERTAD. Libertad para decir, hacer y pensar como de la gana (por supuesto que ateniéndose a las consecuencias), sin reservas, ni miedo a el que dirán, sin miedo a sentirme “diferente” o excluido. Y es que normalmente no decimos lo que realmente pensamos, siempre ocultamos la mitad. Escondemos cosas que nos gustaría decir por miedo a la represión, a la censura y a la sanción social. Si la censura solo fuera una cuestión política, un choque de ideas entre grupos de distinta ideología, entonces la censura no es vista más que como un límite que debe ser destruido. Como una provocación a la guerra, un reto que debe ser tomado con entusiasmo y los transgresores son “héroes”. Pero cuando la censura y los reproches provienen de todo y todos los que nos rodean entonces se convierte en pánico, miedo que carcome, terror al “que dirán”.

Peor que la censura de los poderosos es la censura por el prejuicio de la mayoría, de los que son semejantes a uno. Y aún peor que la sanción social es la represión de uno mismo por miedo a los demás. Los prejuicios y el miedo a lo extraño destruyen toda posibilidad de comunicación humana verdadera. Cuando lo que decimos no se corresponde con lo que pensamos, por espanto a quedar aislados, lo que se obtiene es más bien una “Incomunicación”. No es posible hablar de comunicación entre personas cuando todo lo que quisiéramos decir y gritar a los cuatro vientos debe ser callado ante la posibilidad de quedar aislados, incomunicados, confinados a una tierra solitaria donde todo mundo nos toma por locos. Enajenados que perturban la divina paz y el orden estructural de una sociedad prejuiciosa.

Por razones justificadas en normas éticas, morales, religiosas, ideológicas o de cualquier otra índole, o simplemente porque no se atiene al “buen gusto” de la mayoría, los alienados se ven expulsados de su propio grupo por haber dicho o hecho algo que a sus compañeros no les gusto. Pero tarde o temprano los excluidos se reúnen y conforman nuevos grupos donde sociabilizar y comunicarse, por su puesto, ahora bajo el régimen y estructura que ellos mismos se imponen. Y quien rompa las nuevas reglas vuelve a la soledad de donde salio, la situación vuelve a ser la misma. Ante ello, “mejor no hablar de ciertas cosas…”

-Tabú

El problema son las estructuras, es el régimen estricto del cual no se puede salir ni hablar más halla de lo que “esta permitido”. Las reglas de un grupo no son impuestas por un acuerdo explícito sino más bien tácito. Donde cada integrante del conjunto acepta las normas generales para poder participar activamente. Ninguno de los “firmantes del contrato” es conciente de esto, sino que aprende y acepta las normas mediante la “prueba y el error”, aplicando el método del ensayo y error hasta dar en el clavo con lo que el grupo quiere de uno. Así uno aprende a “convivir”, también a mentir y ocultar sensaciones y pensamientos. El grupo, al igual que la sociedad, nos da las pautas de lo que esta bien y que esta mal, dueños de la verdad absoluta castigan al que dialoga de lo “que no se debe hablar” y premia a los subordinados, que no solo son fieles al sistema, sino que además se ensalzan de pertenecer al mismo. Y hacen alarde de sus “conducta intachable”.

-El Arte de No Pensar

Disimular y pasar desapercibido es el método de subsistencia de los alienados, decir “lo que no se debe” en el momento más inoportuno les puede costar el aprecio de los demás. Un sabio adagio dice: “El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que callas”. Y así obra la mayoría, callan más de lo que dicen.

Todos somos seres incomunicados, ninguno de nosotros dice lo que realmente piensa, por miedo a quedar mal, a ser excluidos. Lo que los medios nos han facilitado, (la comunicación), nosotros lo hemos utilizado para demarcar territorios y las sendas, lo demás ha sido borrado. No existen más caminos ni lugares que transitar o conocer, porque están prohibidos. Cualquiera que atreviese los límites es desterrado del Reino de la Verdad Absoluta, son excomulgados por transgredir los sagrados mandamientos.

Los medios de comunicación y la tecnología deberían darnos libertad para expresarnos, para pensar y opinar como cualquier otro lo hace. Pero sin embargo nos hemos vuelto más esclavos de nosotros mismos, más Incomunicados, siempre dependiendo y pensando en lo que los demás dirán. ¡Y ahora para colmo los rumores corren más rápido vía e-mail! Lo peor es que si solo existe una forma de pensar y de decir las cosas las sociedades se mueren, es el cambio, la renovación, la multiplicidad de ideas y opciones y sus combinatorias lo que da vida a una sociedad. Toda comunidad que no posee critica ni originalidad decae, envejece. Sin más opciones que tomar que la que nos conviene, para “no quedar mal” entramos en un círculo vicioso de mentira y auto represión que en definitiva no beneficia a nadie, ni siquiera al que se cree señor de la verdad. Porque él también cae en una mentira, sin nadie que ose contradecirlo realmente se cree sabio y seguro de sus principios y edictos. Vive una fantasía en la que él opina y los demás asisten como si realmente estuvieran de acuerdo,  dicen “Si” sin pensar demasiado por terror a represalias, cuando si cada uno dijera lo que piensa se darían cuenta que en realidad ninguno opina igual. Los dueños de la verdad se sienten con permiso a reprobar o aprobar a los demás y dar castigo, tal vez no directamente, pero tienen otros recursos. Antiguamente al que opinaba deferente lo quemaban vivo en la hoguera, la historia no ha cambiado demasiado, hoy en día se lo “quema” mediante la sanción social, cuchichean por los pasillos, hablan a escondidas, le “sacan el cuero” a sus espaldas. Ya que también nos hemos habituado no solo a disimular, sino al secreteo. La sociedad no es mas que un conventillo con infinidad de pasillos donde los que se encuentran se dedican al oficio de cazador furtivo y carnicero, “descueran” vivas a sus presas.

Ser verdadero no implica que debamos ofender sin necesidad a todo el que se nos cruce, decir la verdad no nos da derecho a creernos mejores que los demás o a juzgarlos. Decir la verdad y ser coherente con lo que se piensa no es lo mismo que ultrajar la paz y los sentimientos de los que nos rodean. La verdad no es escudo para los que tienen desprecio y odio. Porque al final de cuentas, somos humanos, y todos podemos equivocarnos. Y lo que diga debo decirlo a conciencia, sin ánimo de ofender. Hay distintas formas de decir la verdad, no necesariamente ha de ser tajante e hiriente.

-Un Nuevo Mundo

Si fuera posible que cada uno de nosotros dijera lo que piensa sin miedo, si cada uno pudiera expresarse libremente, la vida seria mucho más fácil. La comunicación mucho más exacta, ya que no deberíamos estar descifrando lo que nuestro interlocutor esconde o lo que sus gestos nos dicen más halla de las palabras. Si cada uno se mostrara como es sin pedir permiso, la vida seria más interesante aún. Las diferencias entre nosotros saltarían a la vista y conocernos sería un placer y no un caminar en la niebla para luego llevarnos una decepción. Si las diferencias se mostraran entonces habría de que platicar, de que discutir, algo para intercambiar, ¡incluso para pelear! Suena cínico, pero si solo encuentro gente que pretende ser lo que no es y todo lo que digo lo aprueba moviendo la cabeza mientras piensa todo lo contrario entonces ambos vivimos una mentira, y prefiero mil discusiones acaloradas y diferencias de ideas a conversar con un condescendiente y acomodaticio. ¡Una pelea por diferencia de opinión aunque más amarga, al menos es más real! Además es aburrido hablar con alguien que dice exactamente lo mismo que yo.

registrado: ME CACHE EN DIE

Decir la verdad nos trae paz, nos saca un peso de encima, nos libra de culpas. Decir la verdad y  poseer la libertad para decir lo que se piensa, deberían ser las únicas verdades absolutas. Por conclusión,  sería valido decir que para conseguir a ambas es preciso desarraigar todo prejuicio y tabú de la sociedad (o al menos no prestarles atención). Verdad y Libertad, ambas ideas se complementan y una no vive sin la otra, porque al final, “La verdad nos hará libres”.

– Glosario:

Verdad Absoluta: Argumento sin contradicciones. Imposible de ser negado único y universal.

Verdad Relativa: Las verdades relativas son aquellas ideas o proposiciones que únicamente son verdad en relación a alguna norma, convención o punto de vista. Verdades que pueden ser cuestionadas, que solo se cumplen si determinados elementos se encuentran en el momento. Argumento posible de ser criticado, re-pensado o refutado.

Descuerar: Murmurar de alguien, criticarlo a sus espaldas.

Tabú: La palabra tabú designa a una conducta, actividad o costumbre prohibida por una sociedad, grupo humano o religión, es decir, es la prohibición de algo natural, de contenido religioso, económico, político, social o cultural por una razón de utilidad social. Romper un tabú es considerado como una falta imperdonable por la sociedad que lo impone.. Hay tabúes fuertemente incorporados a las tradiciones de ciertas culturas, mientras otros responden a intereses políticos.

Enajenación: sinónimo de “alienación”, antiguamente servia para definir a la persona insana; aliéné, en francés, alienado en español, son las palabras más antiguas para designar al psicótico, en inglés, alienist, se utiliza para referirse al médico que se dedica al estudio y curación de enfermedades mentales, pérdida de juicio o locura. Enfermo mental cuya mente está escindida. Erich Fromm considera que el neurótico es un alienado. Sus actos no le son propios; mientras vive con la ilusión de hacer lo que él quiere, se trata de una persona arrastrada por fuerzas separadas de sí mismo, que operan a sus espaldas; es tan extraño a sí mismo como su prójimo lo es para él. La persona alienada percibe al otro y a sí mismo no como lo que son en realidad, sino distorsionados, ha perdido el sentido de sí.

Al parecer la palabra enajenación deriva de la lengua alemana común y significa en el sentido jurídico-económico, transmitir a otro algún derecho o el dominio de una cosa, (Entäusserung) y el desarraigo o la ausencia de comunicación y organicidad con el ambiente o incluso con otras personas (Entfremdung).- Wikipedia-

Obras consultadas:

La Incomunicación – Carlos Castillo Del Pino

Por: Víctor Llorca, alumno de 2do año de Comunicación Social

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