Franja de Gaza

Franja de Gaza, (en árabe قطاع غزة qiāʿ ġaza, en hebreo רצועת עזה) es una estrecha franja de tierra situada en el Próximo Oriente, al suroeste de Israel y al noroeste de la península del Sinaí de Egipto, y que junto con Cisjordania forma los llamados Territorios Palestinos. Tiene 11 km de frontera con Egipto, en la ciudad de Rafah, y 51 km de frontera con Israel; también tiene 40 km de costa en el Mediterráneo.

Territorio palestino del suroeste de Asia, que limita al sur con Egipto, al oeste con el mar Mediterráneo, y al este y al norte con Israel. La superficie de la franja de Gaza es de 360 km2; su forma y tamaño son el resultado del armisticio alcanzado en 1949 entre Israel y Egipto, firmado tras la primera Guerra Árabe-israelí. En la actualidad, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) gobierna la franja de Gaza como zona autónoma, incluidos los lugares que, hasta 2005, constituyeron los asentamientos de colonos judíos y que fueron desmantelados en agosto de ese año.

La franja de Gaza es un estrecho territorio que se extiende desde la península de Sinaí hasta la llanura costera mediterránea de Israel. Tiene 40 km de litoral, 11 km de frontera con Egipto, y 51 km con Israel; su anchura varía entre los 6 y los 14 km. La franja es, en su mayor parte, llana y arenosa; las dunas se extienden desde la costa, en especial en el sur.

La población

Asciende a 731.296 habitantes (según estimaciones oficiales de 1995), si bien el número exacto es aún desconocido pues existen discrepancias significativas entre las estimaciones realizadas por Israel, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los palestinos y otras organizaciones. La densidad es de 2.083 hab/km2. La población se divide en categorías de acuerdo a su situación legal de residencia: nativos de Gaza, refugiados que se han establecido permanentemente y residentes de los campos de refugiados. Los nativos sólo alcanzan el 40% de la población de la zona, aunque tienen una gran influencia en los asuntos económicos y políticos. Hay también 4.500 colonos israelíes que viven en asentamientos aislados, pero, a excepción de este pequeño número, todos los habitantes de la franja de Gaza son árabes palestinos, en su mayoría musulmanes suníes, y el resto son cristianos. Alrededor del 52% de los habitantes de Gaza viven en centros urbanos. Las principales ciudades del territorio son Gaza, Jān Yūnus, Rafa, Bayt Lāhiyah y Jabāliyā.

Dependencia Economica

La franja continúa dependiendo económicamente de Israel, su principal socio comercial y también el principal proveedor de empleo para sus habitantes. De acuerdo con la tradición islámica, las mujeres de Gaza se limitan a trabajar por lo general en las labores del hogar o en las industrias locales de artesanía. Así, los ingresos familiares son obtenidos por los hombres y los hijos mayores, que trabajan en las industrias de servicios (36%), en la construcción (33%), en la agricultura (20%) y en otras actividades industriales (10%). Aproximadamente el 40% de estos puestos de trabajo se hallan en Israel; sin embargo, los problemas políticos interrumpen con frecuencia el flujo de trabajadores hacia ese país. Esto ha causado grandes privaciones a la población palestina, ya que el 35% de su producto nacional bruto (PNB) proviene de los salarios conseguidos en Israel.

Administración y Gobierno

La franja de Gaza es administrada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), aunque Israel conserva el control de las aguas jurisdiccionales, del espacio aéreo y de las fronteras.

Israel no pone fin a su ocupación militar y civil en el 2005, fecha del Plan de retirada unilateral. Tras ello, el territorio quedaba bajo control directo de la Autoridad Nacional Palestina; empero, en junio de 2007, tras violentos combates entre el movimiento Al Fatah, leal al presidente palestino Mahmoud Abbas, y los radicales islámicos de Hamás, la totalidad del territorio se halla bajo el control de este último grupo.

Historia

Como muchos otros territorios de Oriente Próximo, el área que hoy comprende la franja de Gaza tiene una larga historia de conquistas. Situada en el sector oriental de la región mediterránea, cerca de la encrucijada entre África, Asia y Europa, ha experimentado gran parte del flujo y reflujo de diversos pueblos y culturas durante su historia. Antes de la llegada de los filisteos en el siglo XIII a.C. (de donde proviene el nombre de Palestina), la ciudad de Gaza sirvió como residencia del gobernador egipcio de Canaán, que era el nombre de la región en esa época. Los filisteos se instalaron en la zona costera, cuyo núcleo principal era la ciudad de Gaza, y expulsaron a los cananeos. Las ciudades y tierras circundantes cambiaron muchas veces de manos en los dos mil años siguientes, pero con frecuencia eran conquistadas por ejércitos que cruzaban el área en dirección a objetivos más significativos, pues Gaza nunca alcanzó la importancia de ciudades situadas más al norte, en la costa, en el interior o en Egipto.

Bajo los términos de la Partición de Palestina de las Naciones Unidas (Resolución 181 de la ONU de 1947), Gaza habría sido parte de un Estado árabe palestino. No obstante, los árabes rechazaron esta propuesta, y cuando Israel declaró su independencia en mayo de 1948, el Ejército egipcio atacó territorio del recién creado Estado desde el sur. En su avance desde la península del Sinaí, las fuerzas egipcias llegaron a la costa en un intento de alcanzar Tel Aviv-Yafo, mientras se adentraban a través del desierto de Néguev para llegar a Beersheva y Jerusalén. Aunque Israel rechazó estos ataques, la presión británica para alcanzar un acuerdo de alto el fuego impidió a Israel expulsar de la franja de Gaza a las fuerzas egipcias. Como consecuencia del rechazo árabe a la resolución y del posterior ataque, Israel conquistó gran parte del territorio asignado a los palestinos; Gaza, en cambio, quedó bajo control egipcio. La población de la franja de Gaza aumentó bruscamente debido a la entrada de refugiados palestinos.

Bajo gobierno egipcio, el territorio soportó la carga de acoger a los refugiados en una época de escaso desarrollo económico. El acceso de los habitantes palestinos a Egipto se limitó, por lo que gran parte de la población, en su mayor parte no cualificada y que dependía de la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo, tuvo que limitarse a construir y mantener campos de refugiados en la franja de Gaza. Mientras que los palestinos de Cisjordania recibían la ciudadanía jordana, Egipto no concedió su ciudadanía a los habitantes de la franja de Gaza, por lo que, en la actualidad, no poseen nacionalidad alguna y sólo han podido acceder al pasaporte concedido por las Naciones Unidas.

En 1956 Israel conquistó Gaza como parte de su campaña, coordinada con Gran Bretaña y Francia, contra las acciones egipcias encaminadas a nacionalizar el canal de Suez y a cerrar las rutas marítimas del mar Rojo a través de las cuales Israel tenía salida al mar por el sur. Bajo presión internacional, Israel renunció a este territorio. En la década siguiente, tropas procedentes de Egipto apoyaron la actividad de grupos palestinos que utilizaron la franja de Gaza como área de operaciones para ataques terroristas contra el Estado de Israel. Este hecho, unido a las amenazas egipcias contra Israel y al nuevo cierre de las rutas marítimas internacionales, provocó el estallido en 1967 de la guerra de los Seis Días. Israel conquistó de nuevo la franja de Gaza, además de la península de Sinaí, Cisjordania y los Altos del Golán.

Desde 1967, Gaza aumentó paulatinamente su dependencia de Israel, consecuencia inevitable de la política israelí, diseñada para dominar la economía palestina, de menor relieve. El resentimiento procedente de la combinación de las presiones populares, la débil economía y la gran población de refugiados, ha dado lugar a que Gaza haya sido durante mucho tiempo centro del activismo palestino. En la década de 1980, Israel promovió el desarrollo de grupos islámicos para compensar a las fuerzas nacionalistas. Desde que la sublevación popular palestina, más conocida como intifada, estalló en Gaza en 1987, los grupos nacionalistas e izquierdistas y las fuerzas islamistas han competido por el control de la zona.

Yasir Arafat

Yasir Arafat

En mayo de 1994 la Autoridad Nacional Palestina asumió el control de Gaza de acuerdo con los términos del acuerdo entre Israel y la OLP, firmado en septiembre de 1993; las tropas israelíes completaron su retirada de la franja el 18 de mayo. El 1 de julio, multitudes entusiastas recibieron en Gaza a Yasir Arafat, que regresó a Palestina por vez primera después de veinticinco años de exilio. Los grupos islamistas Hamas y Yihad Islámica, opuestos al plan de paz, mantuvieron su estrategia de enfrentamiento y crispación entre la población mediante atentados indiscriminados y altercados callejeros.

Ariel Sharon

Ariel Sharon

En septiembre de 1995 Israel y la Autoridad Palestina firmaron un segundo acuerdo de paz en el que se preveía la convocatoria de elecciones en este territorio autónomo y se ampliaba el régimen de autogobierno a la práctica totalidad de las ciudades, aldeas y campos de refugiados localizados en Cisjordania. En los comicios, celebrados en enero de 1996 en las áreas palestinas de la franja de Gaza y Cisjordania, Arafat fue elegido presidente de la Autoridad Palestina con una holgada mayoría, a la vez que eran elegidos los 88 diputados del Consejo Palestino. Hamas y otros grupos islamistas boicotearon las elecciones. El consejo, que aúna poderes legislativos y ejecutivos, se reunió por vez primera en marzo de 1996 en la ciudad de Gaza. Dos meses más tarde, Benjamín Netanyahu, dirigente del conservador Likud, fue elegido primer ministro de Israel. Netanyahu, fiel a sus promesas electorales, se mostró reacio a poner en marcha todo lo firmado por sus predecesores en el cargo relativo a los acuerdos de paz con los palestinos, de modo que las negociaciones quedaron estancadas en noviembre de 1997.

Pese a todo, en noviembre de 1998 fue inaugurado, como parte de un nuevo acuerdo de paz palestino-israelí, el aeropuerto internacional de Gaza. Los dirigentes palestinos esperaban que su apertura sirviera de estímulo a su debilitada economía, a la vez que un paso simbólico en la marcha hacia la consecución de un Estado palestino soberano. No obstante, Israel congeló al mes siguiente la plena aplicación de dicho acuerdo, en concreto la parte relativa a la retirada de tropas de varias áreas de Cisjordania. Su negativa a seguir adelante con la salida prevista se fundamentaba en que las autoridades palestinas eran incapaces de llevar a cabo sus compromisos en materia de seguridad. De este modo, el acuerdo de paz quedaba de nuevo estancado, dejando sin resolver el estatus final de la franja de Gaza y los sectores de Cisjordania bajo control palestino.

Entre agosto y septiembre de 2005, culminó el llamado Plan de Desconexión promovido por el gobierno de Ariel Sharon: los 21 asentamientos israelíes de Gaza fueron desmantelados y sus aproximadamente 8.000 colonos abandonaron el territorio; asimismo, se retiraron las últimas tropas que Israel mantenía en la zona. Después de 38 años, Israel ponía fin a su presencia en la franja de Gaza, que pasó a depender de la ANP.

Extraído de M. Encarta

Mount & Blade Warband – juego de caballeros

Y es que el nombre lo dice todo… montura y filo. Esto es como decir jara y sedal a un cazador. Si alguno de los lectores es seguidor incondicional de todo lo medieval, encontrará como mínimo, un entretenimiento suficiente con este juego. Porque sus desarrolladores definen a Mount & Blade como un simulador de combates medievales, haciendo hincapié en el combate a caballo.

Simulador medieval o no, el título nos propone trasladarnos a la tierra de Calradia, donde dos facciones luchan por el control. Nosotros decidiremos nuestro propio rumbo uniéndonos a una facción u otra, transportando mercancías entre las diferentes ciudades o escoltando caravanas en sus trayectos… incluso con el pillaje y el asalto a viajeros y campesinos. Y como hasta el mejor de los guerreros puede llegar a ser derrotado si los enemigos le superan considerablemente en número, podremos comandar un grupo de mercenarios, soldados o ladrones a través de bosques, montañas y praderas. Incluso ciertos personajes se unirán como lugartenientes a nuestro grupo. A pesar de todo, Mount & Blade no tiene un trasfondo definido, una historia más o menos lineal para seguir, excepto la que el jugador quiera. Te guste o no, sólo tú decides.

Los parecidos más o menos razonables los encontramos con otros títulos como Sid Meier’s Pirates!, Fallen Lords: Comdenation, Fable o el más reciente Age of Pirates: Caribbean Tales.

by meristation

Bueno para los que todabia no sabian, Paradox Interactive se ha hecho cargo de la creación y distribución de la versión final..
Les dejo el link de la página oficial.

http://www.paradoxplaza.com/Mount&Blade/?p=home

Y-..
EL LINK DE DESCARGA…
que lamentablemente por ahora… solo a traves de torrent…. pero se baja bastante rapido

http://btjunkie.org/torrent/Mount-amp-Blad…969b111fd4d3b40

Ya está disponible para descargar oficialmente:
http://forums.taleworlds.net/index.php/topic,45208.0.html

———————————-

ACTUALIZACIÓN 2012

YA salió el Mount and Blade Warband

Muchas más opciones, armas y varias modificaciones gráficas.

Ahora podremos tomar en matrimonio una dama de la realeza, lo que nos permite ascender socialmente y ser aceptados como un Rey por el resto.

Además ahora podemos establecer diplomacia con otros señores y reyes.

Les dejo el juego,  en 4 links= 
  Si estos 4 links no llegan a funcionar o algo esta mal, usen este otro link= http://www.mediafire.com/?7vf26mx06btb26j,yra5wjxkuqnvjqx,1bc7dhtagvzpr44
Viene en Inglés, tienen que traducirlo con este otro archivo=
Espero que les funcione
Saludos.

La verdad de la Milanesa de Soja

Este escrito surge a partir del interés en el tema que me provocó el programa televisivo “La Liga” el día martes 30 de Agosto del 2008.

Desde hace bastante tiempo venimos escuchando sobre el “boom” de la soja, de las grandes
ganancias que traen la país, sobre sus atributos como alimento con altas
propiedades nutritivas capaz de reemplazar, incluso, a la carne. Miles de
recetas nos enseñan a elaborar platos con sus granos o su harina. Sin embargo, ¿qué sabemos realmente sobre
este vegetal? ¿Es tan bueno como dicen? ¿Vale la pena deforestar el Amazonas
para su plantación?

granos de soja

granos de soja

¿Qué es? Soja (también conocida como soya), es el nombre común de una leguminosa
anual y de las semillas que forma. Las semillas contienen alrededor de un 20%
de aceite y un 40% de proteínas. Es utilizada para la elaboración de harina,
jugo, aceites, mayonesas, alimentación del ganado, en barnices y es base de
combustibles (bio-diesel) entre otras cosas. Y es un buen estimulante del
sistema inmunológico.

¿Qué no es? No es un sustituto de la leche ni de la carne, a pesar de lo que se nos
ha dicho, la soja no puede aportar ni la mitad de las proteínas y vitaminas que
contiene la carne vacuna, la leche, o sus derivados. De hecho investigaciones
demuestran que una alimentación a base de soja, sin una dieta equilibrada,
ocasiona serios trastornos hormonales, sobre todo en niños menores de 5 años.
No es un vegetal con propiedades especiales que no puedan encontrarse en otras
especies, como la espinaca, porotos, avena, lechuga, tomates, maíz, trigo, etc.

Ahora,debemos hacer una diferencia entre la soja común y la soja transgénica, que es
una variedad de soja modificada genéticamente para hacerla más resistente a los
herbicidas y a las plagas. La soja transgénica contiene 27% más de tripsina que
la soja común. Este inhibidor produce alergias e inhibe la digestión de las
proteínas y vitaminas. Y su cocción produce el doble de lectinas (también
producen alergias). Como así también puede generar resistencia a los antibióticos.
Esto es muy grave para personas, especialmente jóvenes, con carencias
nutricionales, o con preponderancia a determinadas alergias.

Existen dos grandes problemas con respecto al cultivo de la soja a nivel mundial. Por
un lado, uno de los agro-tóxicos más potentes utilizado contra las “malas
hierbas” es el glifosato, tóxico para plantas, animales y humanos, además de
cambiar la composición química de la soja. Informes médicos declaran que puede
ocasionar efectos irritantes en piel y mucosas, hipotensión arterial,
disminución del gasto cardiaco, sangrado digestivo, cáncer, aborto, nacimientos
con malformaciones y destrucción del material genético. Además, en lo
ecológico, puede secar la tierra provocando su impermeabilidad al agua
(desertificación), envenenar ríos y napas subterráneas, daños irreparables para
cualquier ecosistema. Sin embargo, Monsanto, una de las más grandes compañías
extranjeras que produce la soja transgénica y los pesticidas, niega
rotundamente todos estos “inconvenientes”. También existen las perversas
compañías que crean el agro-tóxico y a la vez los medicamentos, un negocio
redondo y retorcido.

Soja en el Amazonas

Soja en el Amazonas

Y por otro lado está el problema de la deforestación selvática y el la falta de
rotación de los cultivos. Ya Brasil y Colombia han permitido la tala
indiscriminada en la Amazonia, y Argentina lo permitió en Formosa, Chaco, Entre
Ríos y Santiago del Estero. Lo que produce todo un cambio climático en las
regiones, como las anteriores e incontrolables inundaciones en Santa Fe, y la
desaparición de especimenes de la flora y fauna autóctona. La deforestación
también favorece al efecto invernadero.

(foto- cultivo de soja en el Amazonas)

El cultivo de soja es un factor muy valioso si se efectúa en el marco de una
rotación estacional, ya que fija el nitrógeno en los suelos agotados tras
haberse practicado otros cultivos intensivos, en cambio el monocultivo de soja
acarrea desequilibrios ecológicos y económicos si se mantiene prolongadamente y
en grandes extensiones, en pocas palabras, asesina a la tierra. Pero a los
grandes productores y pules de siembra eso no les interesa. Es más, “se
liberarían de las plagas de gusanos, con las modificaciones genéticas de la
planta pueden hacer crecer soja en la arena, solo necesitan luz solar y
fertilizante”- asegura el ingeniero Adolfo Boy, (especialista en el tema, y uno
de los impulsores de la campaña “Paren de
fumigar
”, que investiga a fondo los aspectos negativos del cultivo de soja
en Argentina).

Avión fumigando el campo de soja con glifosato

Avión fumigando el campo de soja con glifosato

Entonces, si la soja acarrea tantos problemas ¿porqué se impone con tanta fuerza su
consumo?¿porqué es tan rentable? El principal país productor de soja es Estados
Unidos, seguido por Argentina, Brasil, China, Canadá y la India, por su puesto
que en los países del primer mundo las condiciones en que se cultiva la soja y
el uso de agrotóxicos es vigilado muy de cerca, existen leyes muy estrictas y
organismos serios para el control, cosa que aquí no ocurre. Argentina produce
cerca de 47 millones de toneladas de soja, lo que representa el 50% de la
producción agrícola del país, que a 600 dólares, aproximadamente, por tonelada,
nos da una ganancia de 280 millones de dólares al año. Éste año se prevé la
mayor cosecha de la historia, 19 millones de hectáreas que se dedican solamente
a producir soja, lo que deja sin tierra a otros tipos de cultivos o ganadería;
todo se ha abocado a la soja transgénica (que por cierto requiere de 130
millones de litros de glifosato). Otro beneficio de la soja transgénica es que
no necesita de mano de obra para ser cultivada, solo un par de maquinas que
cosechen, un avión fumigador y el resto lo otorgará el sol y el buen clima. ¡Y
pensar que hace poco se cortaban rutas a favor del campo porque las retenciones
empobrecían al agro exportador!

Los principales compradores de la soja transgénica son países europeos, Alemania
especialmente y estados asiáticos. Con la soja se alimenta al ganado, y se
producen aceites, pero aún así es demasiada soja la que se exporta para las
escasas vacas que puede tener Europa, ¿A dónde va a parar tanta soja? ¿Porqué
Estados Unidos no exporta el 90% de su producción como lo hace Argentina? Como reseñé
en el inicio, la soja sirve para hacer combustibles, bio diesel, para ser más precisos, y así mover la muy próxima
industria no contaminante europea. Y es que el petróleo se acaba, y EEUU, la
gran competencia de la Unión Europea, y de Oriente, ya se ha asegurado las
últimas gotas del producto por los próximos 50 años (Irak, Afganistán). Para
hacerle frente al coloso de América, es menester crear una industria nueva que
no necesite del petróleo, y lo supere en beneficios costo-producción. La
industria pesada estadounidense ya es anticuada a los tiempos venideros,
contaminante, costosa y absolutamente dependiente del “oro negro”, lo que se
dice una industria prácticamente obsoleta. El bio-diesel es el futuro, Estados
Unidos lo sabe, y se pone manos a la obra en la investigación científica, por
eso no exporta soja como el resto de los países.

El "mosquito" fumigando en la ruta 19-Córdoba

El "mosquito" fumigando en la rut 19 - Córdoba

Y para que exista un futuro es necesario dejar de contaminar, el
creciente agujero en la capa de ozono, el deshielo precipitado, el
calentamiento global, y la lluvia acida se convierten en una verdadera amenaza
que parece destruir el mundo en poco tiempo, lo mejor es concientizar a las
naciones para que modifiquen ese consumismo petrolero. Pero los planes no
resultan como se esperaba, los países del tercer mundo, exportadores de soja,
con sus sistemas políticos débiles, sus burguesías sedientas del vil metal, con
sus leyes y organismos poco adaptados a la situación que están viviendo, no
entran en razones y siguen destruyendo a éste, nuestro planeta y única casa.
Arrasan con las selvas, destruyen los ecosistemas, contaminan sus propios ríos,
asesinan lentamente a su propio pueblo, y reparten las ganancias entre los
mismos de siempre que se llevan todo en el bolsillo y hacia exterior.

Otra vez el cuento de la potencia agro-exportadora, el “granero del mundo”, este
verso ya lo escuche en alguna parte. ¿Cuándo vamos a aprender? Ya es hora de
que despertemos, nos liberemos de la manipulación y comencemos a producir
pensando en el futuro. Lo cierto es que tenemos un país enorme y riquísimo en
recursos naturales, podríamos abastecer a la cuarta parte del mundo, la
agro-exportación nos sienta muy bien. Pero si se hiciera con visión de futuro
otra sería la historia. Aún seguimos vendiendo materia prima barata y comprando
el producto elaborado a altos precios, ¿o a quien creen que se le va a vender
el bio-diesel a precios exorbitantes? ¿o los aceites, la harina, y todos los
elementos derivados de la soja que ya estamos consumiendo? Pocos de los
productos que conocemos a base de soja son de producción nacional.

Bibliografía y medios consultados:

. Exposición al herbicida glifosato: aspectos clínicos toxicológicos.- Dras Mabel Burger, Salomñe Fernández

. Extracciones de la Charla del Ing. ADOLFO BOY en la “Semana de los Pueblos Originarios”, en el Centro de Comercio e Industria de San Pedro – 4 de Octubre de 2006-

. Jaramillo T.,Antonio Carlos MD. 2002. Adhesinas y otras lectinas microbianas que tienen que ver con la virulencia, la disfunción edotelial y epitelial.

. Fundación PROTEGER: http://www.proteger.org.ar/doc600.html

. Diario La Nación: http://www.lanacion.com.ar/881547

. http://www.peaceobservatory.org/es/3962/mayor-exposicion-al-glifosato-genera-danos-irreversibles

. http://www.youtube.com/watch?v=3awjR1SchJs&feature=related

. http://www.sojasolidaria.org.ar

. http://es.wikipedia.org/wiki/Glifosato#cite_note-0

. http://www.monsanto.com.ar

 

Napoleón Bonaparte

DE BONAPARTE A NAPOLEÓN

1. NAPOLEÓN BONAPARTE

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio (Córcega) y recibió el nombre de Napoleone. Era el segundo de los ocho hijos de Carlos Bonaparte y Letizia Ramolino, miembros ambos de la pequeña burguesía corso-italiana. Su padre trabajaba como abogado y luchó por la independencia de Córcega; después de que los franceses ocuparan la isla en 1768, ejerció como fiscal y juez e ingresó en la aristocracia francesa con el título de conde. Gracias a la influencia de su padre, la formación de Napoleón en Brienne y en la Escuela Militar de París estuvo subvencionada por el propio rey Luis XVI. Terminó sus estudios en 1785 —a los 16 años— y sirvió en un regimiento de artillería con el grado de teniente.

Napoleón en Egipto

Napoleón en Egipto

Una vez que dio comienzo la Revolución Francesa, pasó a ser teniente coronel de la Guardia Nacional corsa (1791); sin embargo, cuando Córcega declaró su independencia en 1793, Bonaparte, decididamente partidario del régimen republicano, huyó a Francia con su familia. Fue nombrado jefe de artillería del ejército encargado de la reconquista de Tolón, una base naval alzada en armas contra la República con el apoyo de Gran Bretaña (que junto a Prusia, Austria, Holanda y España, tras la declaración de guerra francesa a ésta última, habían constituido la Primera Coalición contra Francia en 1793). Reemplazó a un general herido, y, distribuyendo hábilmente sus cañones, expulsó del puerto a las naves británicas y reconquistó finalmente esta posición. Como recompensa por su acción Bonaparte fue ascendido a general de brigada a la edad de 24 años. En 1795 salvó al gobierno revolucionario restableciendo el orden tras una insurrección realista desatada en París. En 1796 contrajo matrimonio civil con Josefina de Beauharnais, viuda de un aristócrata guillotinado durante la Revolución y madre de dos hijos.

Durante la Revolución

El instinto de conservación puso fin al régimen terrorista y sustituyó la Cons­titución de 1793 por otra que ponía al frente de la República un Directorio con dos cámaras: el Consejo de los ancianos y el Consejo de los 500.

El costo de la vida seguía empeorando y la miseria de las clases populares llegó al máximo.

napoleon_bonaparte

Napoleón Bonaparte y la Bandera de la Revolución

Ante esta situación, los monárquicos y los demócratas atacaban al Directorio; éste recurrió a las gentes honradas, o sea a la burguesía, pero halló que no tenía fuerza suficiente; por ello tuvo que recurrir al ejército.

A partir de este momento comenzaron los golpes de Estado contra el Direc­torio; y lo más grave fue la división del ejército entre quienes se proponían con­tinuar la guerra y los partidarios de una contrarrevolución en el interior de Francia.

A comienzos de julio de 1794, por instigación de Bonaparte, las tropas del ejér­cito de Italia empezaron a enviar peticiones para solicitar que tanto los realistas como los moderados fueran eliminados.

El Directorio llamó en 1795 al general Bonaparte a París. El, prudentemente, enváó a uno de sus generales de división, acompañado por soldados que según se dijo viajaban con permiso. El Directorio, así fortalecido, anuló todas las leyes reac­cionarias y puso en vigor las revolucionarias. Napoleón Bonaparte había nacido en Ajaccio (Córcega) en 1769; casado recientemente con Josefina, estaba casi en la miseria cuando fue llamado para defender al Directorio. Nombrado general de división, recibió poco después el mando del cuerpo del ejército de Italia, que según uno de sus oficiales, “le abrió las puertas de la gloria”.

Entre los altos oficiales franceses, Bonaparte era considerado como un general político: su personalidad era autoritaria en el combate y comprensiva y cordial cuando no había lucha; esto le permitió convencer a sus 40.000 soldados de que podrían conseguir al mismo tiempo gloria y medro personales.

El 9 de noviembre de 1799, Napoleón es nombrado jefe del ejército de Paris. Con un enorme protagonismo gracias a sus campañas en Italia y Egipto, respaldado por la burguesia moderada del Directorio, participa en el golpe de estado que tiene lugar el 18 de brumario, poniendo fin al régimen del Directorio.

El 9 de noviembre de 1799, Napoleón es nombrado jefe del ejército de París. Con un enorme protagonismo gracias a sus campañas en Italia y Egipto, respaldado por la burguesía moderada del Directorio, participa en el golpe de estado que tiene lugar el 18 de brumario, poniendo fin al régimen del Directorio.

Audaz y rápido en la acción militar, en 15 días ocupó la región de Piamonte, después de dos victorias sobre los austríacos y dos sobre los piamonteses, a quienes obligó a aceptar un armisticio. Más tarde obligó al Papa a renunciar a Avignon y al Condado; luego tomó a Lombardía y sus tropas penetraron en Milán para des­pués vencer a los austríacos y obligarlos a firmar el armisticio de Leoben.

Bonaparte en solo un año de campaña, consiguió 10 victorias, obtuvo indemni­zación por más de 50 millones, se llevó las obras italianas, mantuvo un ejército formado por más de 40.000 hombres y obligó a firmar tratados de paz según su voluntad y condiciones.

Mientras el Directorio se preocupaba por la frontera de Renania, Bonaparte, sin abandonar el Rhin, concedía máxima importancia a Italia, pensando en una política mediterránea: formó la república Cisalpina; estableció en Génova la república de Liguria, anexó a Francia las islas Jónicas y tomó posesión de los Países Bajos; todos estos hechos lo presentan como el hombre indispensable en la época, con :oda la opinión pública francesa a su favor.

Inglaterra era el único enemigo, Napoleón no confiaba en un desembarco de tropas y jugó políticamente. Ofreció a Pablo I de Rusia el dominio en los Balcanes y la entrega de Malta. El zar ruso se unió a Suecia, Dinamarca y Prusia en una liga neutral.

En Inglaterra, a pesar de los beneficios que obtenía de la guerra, existía una opinión pública desfavorable a ella. El costo de la vida seguía subiendo; las malas cosechas obligaron a importar alimentos; hubo desórdenes públicos que fueron acallados por el ejército.

Inglaterra devolvió a Francia sus antiguas colonias, conservando solamente el Ceilán holandés y la Trinidad española.

Nombrado en 1808 rey de Nápoles por su cuñado, el emperador Napoléon I Bonaparte, Joachim Murat

Nombrado en 1808 rey de Nápoles por su cuñado, el emperador Napoléon I Bonaparte, Joachim Murat

El ejército francés en Egipto capituló y fue devuelto a Turquía. En cuanto a Malta, quedó bajo la garantía de seis potencias europeas.

Por primera vez, después de diez años, se había restablecido la paz en Europa. El héroe de esta hazaña era Napoleón Bonaparte. Aun en Inglaterra se ilumina­ron las ventanas de las casas, y el pueblo gritó: “¡Viva Bonaparte!”.

En Francia, el pueblo adquirió el pleno convencimiento de que la Revolución había terminado.

La República consular iba transformándose en monarquía disimulada. A par­tir de 1802 comenzó una era de estabilidad para Francia. La organización de la gendarmería restableció el orden público. El Estado favorecía el desarrollo agrí­cola, mejoró la red de comunicaciones y caminos. La industria entró en período de prosperidad.

Bonaparte tenía en sus manos un poder igual al de un monarca, le faltaba únicamente el título. Resucitar la palabra Rey era contrario al sentimiento francés, pero el nombre de Emperador hacía pensar más en poder territorial que en poder político; solamente faltaba un pretexto que lo ofrecieron los realistas, al preparar un complot para derribarlo, el cual fue conocido y desbaratado. En 1804, a pro­puesta de uno de los tribunos, fue proclamado Emperador hereditario con gran entusiasmo de casi toda Francia.

El 2 de diciembre se hizo ungir en París por el Papa Pío VII; pero la corona no quiso recibirla del

Napoleón durante la Coronación

Napoleón durante la Coronación

Pontífice, sino que él mismo se la ciñó; así, Bonaparte quedó transformado en Napoleón Primero.

Napoleón Bonaparte fue el genio militar más brillante del siglo XIX, pero también una de sus figuras más controvertidas. Conquistó la mayor parte de Europa occidental para Francia e instituyó reformas en estos nuevos territorios a fin de garantizar las libertades civiles y mejorar la calidad de vida. Fue coronado emperador de Francia en 1804 y estimuló al país implantando reformas para unificar a la nación, dividida por la revolución; muchas de las cuales perduran en la actualidad, como son las garantías referentes a las libertades civiles.

Cronología: Napoleón I Bonaparte

1769 Nace el 15 de agosto en Ajaccio (Córcega).
1785 Finaliza sus estudios en la Escuela Militar de París.
1793 Asciende a general de brigada, por méritos de guerra.
1795 Salva a la Convención Nacional (el gobierno revolucionario republicano francés) de una insurrección parisina.
1796 Contrae matrimonio con Josefina de Beauharnais. Es nombrado comandante de los ejércitos franceses en Italia, donde obtiene numerosas conquistas.
1798 Conquista de Egipto.
1799 Fracasa en la conquista de Siria y regresa a Francia. Noviembre: los días 9 y 10 encabeza un golpe de Estado (el de brumario) que derroca al Directorio y establece el Consulado. Es nombrado primer cónsul, con lo que pasaba a ser el principal gobernante de Francia, con poderes dictatoriales.
1800 Derrota a los austriacos en la batalla de Marengo. Consolida sus conquistas territoriales en el norte de Italia. Ordena el comienzo de la redacción de la codificación de los derechos fomentados por la Revolución Francesa: el Código de Napoleón.
1802 Se convierte en cónsul vitalicio.
1804 Se proclama emperador.
1805 Derrota a los austriacos y a los rusos en la decisiva batalla de Austerlitz.
1806 Nombra a sus hermanos reyes de Holanda y de Nápoles, se proclama a sí mismo rey de Italia, establece la Confederación del Rin (que quedará bajo su protección) y pasa a controlar Polonia. Decreta el llamado Sistema Continental con el objeto de bloquear el comercio británico y llevar así a esa nación a la bancarrota.
1807 Invade Portugal.
1808 Convierte a su hermano en el rey de España como José I. Comienzan las guerras de la Independencia española y portuguesa, que se prolongarán seis años y enfrentarán en la península Ibérica a las fuerzas napoleónicas con los británicos y los ejércitos de los respectivos países en conflicto.
1809 Derrota a los austriacos en Wagram y crea las Provincias Ilirias.
1810 El Imperio napoleónico obtiene su máxima extensión. Tras repudiar a Josefina, se casa con la archiduquesa de Austria María Luisa, hija del emperador austriaco Francisco I. El hijo de ambos nace al año siguiente (Napoleón II) y es nombrado rey de Italia.
1812 Emprende la infructosa campaña de Rusia. Su retirada desastrosa a las puertas de Moscú coincide con la unión de toda Europa contra Napoleón.
1814 Abdica y se dirige a su exilio de la isla mediterránea de Elba.
1815 Escapa de Elba y, tras marchar sobre París, da comienzo a su periodo de gobierno conocido como de los Cien Días. Es definitivamente derrotado en la batalla de Waterloo, el 18 de junio. Se le recluye, poco después, en la isla atlántica de Santa Elena.
1821 Fallece en Santa Elena, el 5 de mayo. 19 años después, sus restos serán trasladados a París y enterrados con grandes honores.

LA CONQUISTA DE EUROPA

2. INSTRUMENTOS DE CONQUISTA

Napoleon

Napoleon

Desde que tomó la totalidad del poder, Napoleón manifestó una confianza absoluta en su destino, como conquistador, y decidió llevar las fronteras de Fran­cia hasta los confines de Europa. Para realizar sus planes contaba con el “gran ejército”.

Realmente no era un ejército nacional; gracias a la ley de 1798, el servicio mi­litar era obligatorio y duraba 5 años. Las gentes ricas podían pagar para que otra persona prestara el servicio militar. La incorporación de soldados en los países va­sallos tenía como consecuencia una tropa sin gran devoción de servicio.

El armamento era anticuado. El fusil de 1777, que todavía se utilizaba, sólo tenía 200 metros de alcance y alcanzaba a un máximo de cuatro disparos por mi­nuto. La artillería disponía de cañones del modelo Gribeaural, con 600 metros de alcance y dos proyectiles por minuto.

El sistema de avituallamiento e intendencia no era eficaz, porque, en la ma­yoría de las ocasiones, era prestado por compañías privadas.

El servicio de sanidad militar era insuficiente. Los heridos recibían poca aten­ción, faltaban medios de transporte y evacuación y las epidemias diezmaban las tropas.

La instrucción militar era mínima y se esperaba más de la audacia y el coraje que de la disciplina y la táctica.

3. LA ECONOMÍA DE GUERRA

Napoleón sabía bien que la guerra no es posible sin disponer de dinero su­ficiente para financiarla; comprendía también que aumentar los impuestos o crear otros nuevos, en una época en que la situación financiera del Estado aún era dé­bil, sería una política impopular. Se decidió por impuestos indirectos como los es­tablecidos sobre el consumo de bebidas alcohólicas, sobre la sal y el tabaco.

No obstante, estas entradas eran insuficientes para alimentar las campañas mi­litares. Estimó que la guerra misma podía producir el dinero necesario, y aun pro­porcionar para equilibrar las finanzas del Estado francés.

3.1 LA FINALIDAD DE LA GUERRA

La primera preocupación fue la de mantener la integridad del territorio fran­cés. En segundo plano, pero de decisiva importancia, era necesario sustituir a In­glaterra en el dominio del comercio europeo.

Ideológicamente, la idea de Napoleón fue la de resucitar el Imperio Romano de Occidente. En diferentes ocasiones habló de Carlomagno como “nuestro ilus­tre predecesor”. Más tarde, eligió a -Roma como segunda capital y dio a su hijo el título de Rey de Roma; pero en definitiva, Napoleón pensó en poder crear la unidad política del mundo occidental.

4. LA REACCIÓN DE SUS ADVERSARIOS

La mayoría de los países europeos veían en Napoleón la imagen de la revo­lución. Así, más que una lucha de Estado contra Estado, fue la lucha de la ideo­logía monárquica del viejo régimen, con sus formas aristocráticas, contra el nuevo régimen igualitario y burgués de la Revolución Francesa.

El mayor enemigo era la Inglaterra de 1804, que veía amenazada su economía también burguesa y ya capitalista. Este país se embarcó en una guerra a muerte contra Francia, como única forma para sobrevivir.

Para Napoleón fue una suerte que Europa no formara un bloque unido en los primeros años de su imperio. Prusia y Austria combatieron sin éxito, y dejaron un campo fácil para la conquista napoleónica.

5. LA COALICIÓN DE 1805

Desde 1803, Inglaterra buscó con impaciencia sus posibles aliados en el con­tinente. En 1805, el zar Alejandro I de Rusia, temeroso de la ambición de Napo­león con respecto a Constantinopla, se comprometió a luchar con Inglaterra.

Alejandro I influyó sobre Suecia y Austria y presionó sobre sus gobiernos, pues la costa sueca de Pomerania era importante y útil para la coalición, y los te­rritorios austríacos constituían el centro de gravedad europeo, desde donde, en siglos anteriores, los Habsburgo habían establecido el control de Europa.

Francisco II de Austria tenía el título de Emperador que ahora Napoleón le disputaba. Además, la intervención francesa en Italia invadía la antigua esfera de dominio de los Habsburgo; Napoleón había creado el reino de Italia y dado la corona a su yerno Eugenio de Beauharnais en calidad de Virrey. Por otra parte, la zona milanesa había sido convertida en tres departamentos franceses.

En el año de 1805, los Borbones de Ñapóles entraron en la coalición contra Francia. El resto de los Estados del antiguo Sacro Imperio decidieron quedarse a la expectativa de los sucesos.

Únicamente Baviera tomó el partido en favor de Francia; inmediatamente los austriacos la invadieron sin previa declaración de guerra.

6. LAS OPERACIONES MILITARES

Almirante Horacio Nelson

Almirante Horacio Nelson

Napoleón había abandonado la idea de invadir a Inglaterra porque Francia no disponía de buques suficientes para enfrentarse a la escuadra inglesa; además, las flotas españolas y francesas fueron derrotadas por el almirante Nelson en Trafalgar; y desde entonces, Inglaterra se impuso como potencia marítima que mantendría la supremacía británica en los mares.

Abandonada la idea de un desembarco en Inglaterra, Napoleón atacó en el continente con una rapidez insospechada a los rusos y los austriacos.

Primero envió a marchas forzadas, hacia Baviera, los siete cuerpos que com­ponían “el gran ejército”. Aprovechó el movimiento lento de las tropas rusas, atra­vesó el Rhin antes de su llegada y pudo rodear a las tropas austriacas al mando del general Mack, venciéndolo en forma fulminante. Esta campaña sólo duró catorce días.

Mientras tanto, las tropas francesas, al mando de Murat, tomaron a Viena y Napoleón penetró en Moravia para atacar al grueso de los ejércitos austriacos y rusos. El 2 de diciembre de 1805, gracias a la rapidez del ejército francés, los austro-rusos fueron totalmente derrotados en la batalla de Austerlitz. El ejército ruso se batió en retirada y Francisco II se vio obligado a firmar la paz de Presburgo en diciembre de 1805.

7. EL TRATADO DE PRESBURGO

En el tratado impuesto por Napoleón a Austria, esta nación perdió los Estados del sur de Alemania, Bade, Wurtemberg y Baviera. Así, Napoleón se adueñaba de las regiones claves para el paso a través de los Alpes. El mismo tratado eliminó el poderío austríaco en Italia; Napoleón puso las bases para el gran Imperio.

LA CONQUISTA DE EUROPA

1. LA COALICIÓN DE 1806 A 1807

En enero de 1806 parecía que se había conseguido la paz general. Se estable­cieron negociaciones con Inglaterra, pero no fue posible llegar a una solución. La eliminación de la fuerza austríaca, que parecía debilitar a los enemigos de Francia, se vio reforzada por la entrada de Prusia.

La victoria sobre Austria facilitó la idea de Napoleón: crear el gran imperio: Napoleón nombró reyes y fabricó tronos: Su hermano Luis es el nuevo rey de Holanda; José es el rey de Ñapóles, y los Borbones tienen que refugiarse en Si­cilia.

Toda Italia fue ocupada; al Papa le quedaron sólo restos de sus antiguos Es­tados Pontificios.

En Alemania se produjo una transformación total, cuando los gobernantes, colocados por Napoleón en una serie de matrimonios con nobles alemanes, esta­blecieron y reforzaron nuevas dinastías. El año 1806, se agruparon dieciséis Esta­dos alemanes en la Confederación del Rhin. El ejército de esta confederación que­dó al servicio de Napoleón, quien tomó el título de Protector.

El 6 de agosto de 1806, el Sacro Imperio Romano-Germánico desapareció des­pués de 8 siglos de existencia, y el Emperador Francisco II pasó a llamarse sola­mente Francisco I de Austria.

2. LA POLÍTICA DE PRUSIA

El rey de Prusia, Federico-Guillermo III, mantenía una alianza con Rusia desde 1804, y los ejércitos rusos pudieron pasar por territorio prusiano en 18 Pero la victoria de Austerlitz sirvió para crear una alianza entre Francia y Prusia,] reforzada cuando Napoleón entregó a Prusia los territorios de Hannover, quita-1 dos a Inglaterra.

Ahora bien, cuando Napoleón creó la Confederación del Rhin, Federico-Guillermo III se sintió amenazado y envió a Napoleón un ultimátum que era realmente inaceptable.

3. LA ELIMINACIÓN DE PRUSIA Y LA DERROTA RUSA

En el otoño de 1806, la campaña de Napoleón en Prusia fue fulminante. El rey de Prusia creía poseer aún el mejor ejército de Europa; pero no contaba con la rapidez de movimientos del ejército francés. Cometió el mismo error que Aus­tria: atacó a Napoleón antes de que el ejército ruso ¿e le hubiese unido.

El 14 de Octubre de 1806, Napoleón destrozó las tropas prusianas que entra­ron en la batalla de Jena. El mismo día, los franceses, al mando de Davout ani­quilaron a los prusianos en Auerstaedt. El 27 de octubre Napoleón entraba triun-falmente en Berlín. Prusia había sido eliminada en menos de dos meses.

En julio de 1807 el zar Alejandro de Rusia y Napoleón firmaban la paz de Tilsitt.

El zar sabía que sus tropas desconfiaban de los oficiales y sentía descontento por no haber recibido la ayuda esperada de los ingleses. Napoleón deseaba un des­canso para sus tropas y temía que la fidelidad de España para Francia pudiese fracasar. Por otra parte, deseaba la paz para rehacer las finanzas francesas con los impuestos que podían recaudarse en los territorios conquistados que Prusia aca­baba de perder.

4. EL BLOQUEO CONTINENTAL

Napoleón decidió utilizar contra Inglaterra una arma nueva: el bloqueo con­tinental, que prohibía a los países del continente el comercio con Inglaterra.

La respuesta inglesa para intimidar a los países neutrales fue la de bombar­dear la ciudad de Copenhague y confiscar la flota danesa. La respuesta de Napo­león consistió en dictar dos decretos en los que le decía que cualquier buque que viniese dt Inglaterra sería confiscado y que toda nave que aceptase condiciones sería capturada.

Napoleón sabía que Inglaterra podía conseguir, gracias a su armada, los ali­mentos que necesitase; pero que, al imposibilitar el comercio de Inglaterra con el continente, provocaría una crisis económica de la que esperaba la sumisión de los ingleses.

En apoyo de su política continental, Napoleón logró que Prusia, Austria y Rusia declararan la guerra a los ingleses. Era una declaración apenas simbólica, pero le dejaba las manos libres para anexionar a Francia otros territorios de Europa.

5. LA POLÍTICA DE ANEXIONES

En Italia, por intermedio de José, Francia dominaba el reino de Ñapóles y había creado el gran ducado de Toscana, confiado a Elisa. Napoleón entró en con­flicto con el Papa Pío VII, quien rehusó cerrar sus puertas a los ingleses; en con­secuencia, el general Miollis ocupó a Roma, y un año más tarde, el Papa fue de­tenido e internado en Savona y los Estados Papales se transformaron en dos de­partamentos.

En Holanda se obligó al rey a ceder la región de Zelandia. Al abdicar Luis y refugiarse en Austria, se dividió Holanda .en departamentos; y Amsterdam, con París y Roma, fue la tercera capital importante del Imperio.

El año de 1810 el gran puerto alemán de Hamburgo fue anexado, y las costas, alemanas del mar del norte quedaron bajo el control francés.

Para conseguir el bloqueo de Inglaterra, Napoleón se vio forzado a continuar las anexiones.

6. LA INVASIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

Para completar el bloqueo, Napoleón necesitaba tomar a Portugal, cuya posi­ción estratégica era favorable a los ingleses, quienes lo tenían como base económica.

Ahora bien, la conquista de Portugal suponía la facilidad de pasar por Es­paña. Napoleón despreciaba a la familia real española y al primer ministro Godoy, de quien desconfiaba.

Pensó entonces que los españoles no ofrecerían resistencia y que aceptarían la

Constitución Imperial; creyó que España, por vivir de sus viejas glorias, por no contar con un ejército moderno, y por haber perdido su escuadra, al apoyar a la escuadra francesa en el intento de invasión a-Inglaterra, sería un país fácil de con­quistar. Pero no: por primera vez Napoleón cometía un error de apreciación, que no tardó en ser fatal para su imperio.

Obtuvo el acuerdo del gobierno español para lanzar sobre Portugal el ejército comandado por Junot, formado por 25.000 hombres. Pero durante el viaje, los en­fermos y los desertores redujeron la fuerza a unos 5.000 soldados que, el 30 de no­viembre de 1807, llegaron a Lisboa, un día después que la familia real se había embarcado para Brasil.

LA guerra en España

1. LOS SUCESOS DE ARANJÚEZ

Para lograr que el gobierno español le dejara pasar las tropas francesas por su territorio, Napoleón ofreció un principado a Godoy, primer ministro de España.


Carlos IV de España

Carlos IV de España

Cuando pasaron las tropas de Junot rumbo a Portugal, Napoleón envió tres cuerpos de ejército más, bajo el mando de su cuñado Murat, con el pretexto de ayudar a esta primera expedición. Las tropas francesas entraron en Madrid el 23 de marzo de 1808.

En España se produjo un levantamiento patriótico que hizo responsable a Godoy de la ocupación francesa. Godoy fue detenido y encarcelado en Aranjuez. El rey de España, Carlos IV, atemorizado por los sucesos, abdicó la corona en fa­vor de su hijo

Fernando quien como rey pasó a ser Fernando VII

Como príncipe de Asturias y antes de llegar a ser Fernando VII, éste se había opuesto al partido que en la Corte capitaneaba Godoy, favorito de la reina María Luisa. Más aún: había manifestado a Napoleón el deseo de casarse con una prin­cesa de la familia Bonaparte, para deshacerse de Godoy y pasar incondicionalmente al servicio del Emperador. Posiblemente esta descomposición interna de la fami­lia real, indujo a Napoleón a creer que sería fácil deshacerse de la dinastía española.

Al abdicar Carlos IV, se trasladó a Bayona, en Francia, con toda su familia, y acompañado por Godoy, mientras Fernando VII entraba en Madrid al tiempo que lo hacían las tropas francesas.


fernandoVII

fernandoVII

El pueblo madrileño vio con inquietud el éxodo de la familia real. La situa­ción se agravó, cuando Fernando VII, por insinuación de Murat, salió hacia Bur­gos, donde debía reunirse con Napoleón. Al llegar a esta ciudad y no encontrar allí al Emperador, siguió hacia Vitoria, donde tampoco se cumplió la cita. Allí los acompañantes de Fernando VII le aconsejaron que siguiera hacia Bayona, donde se encontraba toda la familia real española.

El pueblo consideraba que el rey no debía abandonar el territorio español.

Quedaban en Madrid los infantes. Tuvo el pueblo noticia de que también estos preparaban su salida; y, como protesta, se agrupó ante el palacio. Murat, actuando como si fuese el soberano, dio a sus tropas órdenes de castigar a los manifestantes.

La reacción del pueblo contra los franceses, apoyada por la guarnición del par­que de artillería al mando de los oficiales Daoiz y Velarde, se conoce como “El dos de mayo” por ser la fecha del levantamiento.

Murat, que esperaba el trono de España, reaccionó violentamente y el tres de mayo se adueñó de la situación, después de una serie de ejecuciones sumarias y brutales.

Al conocerse estos hechos en el resto de España, el país entero se rebeló contra Napoleón y comenzaron a formarse las juntas provinciales, encargadas de encauzar la resistencia.

2. LOS SUCESOS DE BAYONA

En Bayona se reunió la familia real con Napoleón. Las conversaciones entre Carlos IV y su hijo Fernando fueron agrias. Napoleón propuso que Fernando re­nunciara a sus derechos como heredero, y el resultado real fue que Fernando VII quedó en calidad de “huésped cautivo”, confiado a Talleyrand en su castillo de Valencay.

Quedaba nuevamente como rey Carlos IV, e inmediatamente abdicó en favor de su “amigo Napoleón”, quien les garantizaba altos recursos económicos y la residencia en el Castillo de Compiégne, donde los acompañaría el ministro Godoy.

Napoleón obligó a su hermano José a que aceptara la Corona de España. Los españoles apodaron al nuevo rey “Pepe botella”; y el día que entraba en Madrid (20 de julio de 1808), estalló la sublevación nacional en todo el territorio. Nunca antes Napoleón había tenido que enfrentarse a todo un pueblo; se le presentaba otra forma de guerra, cuya violencia no habían sufrido las tropas francesas.

El sentimiento español no admitía que sus reyes fuesen distribuidos por un ex­tranjero. El odio al invasor se despertó y agrandó fácilmente; pero en esencia, el problema era otro: en España no existía una burguesía como la que había origi­nado y aprovechado la revolución; en cambio, los privilegiados de la nobleza y el clero eran muchos y temían las reformas revolucionarias y napoleónicas.

3. UNA GUERRA DIFERENTE

El pueblo español, excitado por un fanatismo que aun el mismo clero fomen­taba a manera de guerra santa, aprovechaba las condiciones de unas tierras escar­padas para desarrollar emboscadas y guerrillas.

Los ejércitos franceses comenzaron a ser diezmados; no tuvieron ocasión de enfrentarse a otro gran ejército, y los héroes de Austerlitz morían poco a poco siri gloria. Si Napoleó.n había conseguido éxito por sus rápidos movimientos, ahora en España su caballería fracasaba por hallarse inmovilizada o no tener enemigo al frente.

La organización de juntas de gobierno insurreccionales permitió equipar cuer­pos de ejército bien comandados, capaces de oponerse a las tropas francesas, a las que consiguieron derrotar.

Participa en la batalla de Bailén, durante la guerra de la Independencia española y es nombrado teniente coronel.

José de San Martín - Participa en la batalla de Bailén, durante la guerra de la Independencia española y es nombrado teniente coronel por sus actos heróicos. Poco después regresa a Argentina.

Pronto las tropas de Junot se vieron obligadas a capitular en Cintra (Portu­gal) el 30 de agosto; en España, Dupont fue vencido en Andalucía y capituló en Bailen el 19 de julio de 1808, y sus tropas, prisioneras, murieron en los pontones españoles.

(Batalla de Bailén, combate bélico que tuvo lugar en las proximidades de la localidad de Bailén (Jaén), el 19 de julio de 1808, y que supuso la primera victoria española frente a las tropas francesas en la guerra de la Independencia española.)

Los países de Europa asistieron con sorpresa al hecho inexplicable de que los franceses podían ser vencidos.

Napoleón llegó al convencimiento de que sólo él personalmente podía encar­garse de la lucha con España; no obstante, para emprender aquella campaña, ne­cesitaba la seguridad de no tener un enemigo en la retaguardia; esto suponía con­seguir del zar un entendimiento pacífico.

Así, aceptó que Rusia tomara a Finlandia, y se comprometió a no intervenir en Polonia.

4. NAPOLEÓN EN ESPAÑA

José, el hermano de Napoleón, en contra a las órdenes recibidas, había reple­gado 65.000 soldados en la región del Ebro. Los españoles tuvieron que esperar la llegada del material de guerra que desembarcaban los ingleses en diferentes luga­res de las costas.

José Bonaparte

José Bonaparte, Rey de España

Con su táctica acostumbrada, Napoleón y su ejército intervinieron: la famosa carga de su caballería polonesa abrió el camino de Madrid, que fue ocupado por los franceses el día 4 de diciembre.

Prescindiendo de su hermano José, dictó una serie de decretos para suprimir los derechos feudales, la Inquisición y los diezmos que percibía la Iglesia. Con esto creía entusiasmar al pueblo; pero el resultado fue contrario: sólo consiguió exasperar más el fanatismo popular.

Los primeros días de enero de 1809 llegaron a Napoleón las noticias inquie­tantes sobre la situación en Francia. Decidió regresar rápidamente para afrontar los complots políticos de realistas y republicanos.

España se había constituido en su primer fracaso.

LA CAMPAÑA DE RUSIA

1. LAS DIFICULTADES DE 1809 A 1812

Coincidiendo con la guerra en España, los realistas en Francia trataron de provocar levantamientos en Normandía y Bretaña. Simultáneamente, un general republicano, Malet, fomentó un complot. Napoleón consiguió dominar la situación interior, a la vez que hacía frente a las dificultades militares en Europa.

Austria preparaba una nueva ofensiva. El archiduque Carlos reorganizó su ejército y aprovechó las experiencias de sus derrotas pasadas. Alemania, el Tirol bávaro, Polonia y el norte de Italia, comenzaron a guerrear de nuevo; finalmente, el Papa excomulgó a Napoleón.

El Emperador ordenó que el gran ejército regresara de España, y llamó nue­vos reclutas. Disponía de 300.000 hombres en Alemania y de 100.000 en Italia, cuando los austríacos atacaron a Baviera.

El archiduque Carlos de Austria fue nuevamente derrotado y las tropas fran­cesas ocuparon a Viena el 13 de mayo.

archiduque Carlos de Austria

archiduque Carlos de Austria

Para proseguir las operaciones, los franceses debían pasar el Danubio; pero las operaciones fracasaron. Mientras tanto, los austríacos ocuparon a Venecia y a Var-sovia, abandonada por las tropas polonesas.

Finalmente, los franceses cruzaron el Danubio y vencieron a los austríacos en Wagram. Austria tuvo que aceptar la paz de Viena en octubre de 1809; por el!a perdía su salida al mar y se comprometía a pagar una ruinosa indemnización.

Napoleón afirmaba que si había creado nuevos reinos era para que Francia obtuviese las ventajas. No obstante, los soberanos que Napoleón había colocado en los tronos querían gobernar en forma nacionalista y autónoma, y no al parecer de Napoleón.

La política del Emperador favorecía el nacionalismo. En pueblos como Polonia fue fácil; pero en la mayoría de los países europeos, la ocupación, por tropas fran­cesas significaba una contradicción. De esa manera, pronto se enfrentó el Empe­rador a los pueblos y no a sus soberanos. España había dado el primer ejemplo.

Se iniciaron los movimientos nacionales. Prusia comenzó su revolución silen­ciosa. Escritores y profesores reanimaron el patriotismo popular, y este pensamien­to fue extendiéndose por Alemania.

La situación de España en contra de Napoleón se vio reforzada cuando lord Wellington se encargó del comando del cuerpo expedicionario inglés, y llevó a cabo una serie de desembarcos que atacaron sucesivamente en lugares diferentes y desaparecieron rápidamente. La acción inglesa, apoyada por el pueblo español, causó grandes bajas al ejército francés, que pereció lentamente sin gloria.

Los ingleses siguieron conquistando colonias francesas, holandesas y portugue­sas y establecieron en Río de Janeiro el imponente depósito de mercancías, desti­nadas a alimentar la revolución de las colonias españolas, contra José, rey de Es­paña. Aun en los días más difíciles de la crisis económica, Inglaterra persistió con implacable obstinación en su oposición a Francia.

En este ambiente, Napoleón se decidió por una nueva guerra en 1812.

2. LA CAMPAÑA DE RUSIA

El zar Alejandro no aceptaba el segundo matrimonio de Napoleón con María Luisa, hija del emperador Francisco, la cual, por otra parte, como archiduquesa de Habsburgo daba a Napoleón un parentesco real.

Napoleón y la campaña rusa

Napoleón y la campaña rusa

El zar Alejandro consiguió un entendimiento con Suecia, y la paz con Tur­quía en la primavera de 1812. Napoleón, por su parte, negoció con Prusia y Aus­tria una alianza y el compromiso de suministrarle tropas. Mientras esto sucedía, Prusia y Austria aseguraban al zar que no intervendrían.

La alianza de Bonaparte con el zar Alejandro I quedó anulada en 1812 y Napoleón emprendió una campaña contra Rusia. El 8 de abril de 1812, Alejandro de Rusia envió un ultimátum a Napoleón para que evacuase la Prusia. Durante tres meses se hicieron preparativos secretos de guerra. Finalmente, el gran ejército de Napoleón traspasó el río Niemen y la campaña de Rusia se puso en marcha. Era un ejército con soldados de veinte na­ciones y doce lenguas diferentes. Ante su avance, los rusos crearon una zona vacía.


Alejandro I, zar de Rusia

Alejandro I, zar de Rusia

El problema máximo para Napoleón era el gran territorio. Era prácticamente imposible mantener el avituallamiento de unas tropas en un país destruido e in­cendiado por sus habitantes.

Sólo el 7 de septiembre las tropas de Napoleón llegaron a la vista de Moscú, donde el ejército ruso había decidido presentar batalla. Las tropas francesas, ago­tadas, diezmadas por el hambre y la batalla, lograron entrar en Moscú.

Napoleón esperaba que, al tomar a Moscú, podía obligar a! zar a establecer un tratado y confiaba en que su ejército hallaría en la ciudad elementos para rea-

vituallarse. La decepción fue total: el zar rehusó las negociaciones, y en el incen­dio de la ciudad por los rusos se destruyeron las provisiones que estaban acumu­ladas.

La retirada se imponía; pues, para mayor desgracia, el frío comenzó prema­turamente.

De los 700.000 hombres del gran ejército, apenas 10.000 alcanzaron a regresar a Wilno.

Esta catástrofe pareció ser la señal esperada por los patriotas de los países euro­peos que fomentaban las resistencias nacionales.

En España e Italia los levantamientos populares consiguieron organizar una buena resistencia. En Alemania, los prusianos contaban con un ejército cuyas fuer­zas habían sido limitadas por Napoleón; pero los soldados habían sido instruidos rápidamente y de inmediato licenciados. De hecho, Prusia había logrado entrenar a toda la población joven. En febrero de 1813, toda la Alemania luchó contra Na­poleón.

Napoleón en Rusia

Napoleón en Rusia

Austria llamó a sus tropas; Bernardote, rey de Suecia, se declaró en contra de su antiguo compañero de armas, Napoleón.

En Francia, la juventud comenzó a desertar, la población no aceptó los nue­vos impuestos. Los viejos servidores del Emperador, como Talleyrand y Fouché, lo traicionaron. El general Malet organizó un golpe de Estado.

Napoleón consiguió llegar a tiempo, reunir a sus fieles y poner en marcha un sistema dictatorial fuerte, que le permitió obtener nuevos recursos financieros y nuevos contingentes de tropas jóvenes.

LA GUERRA DE LIBERACIÓN Y EL FINAL DEL IMPERIO

1. DESPUÉS DE LA RETIRADA DE RUSIA

Las campañas de Napoleón a partir de 1813 se enfrentan a un problema to­talmente diferente. Napoleón ya no lucha contra ejércitos mercenarios de los países europeos, y en cambio tiene que enfrentarse a los pueblos de Europa. Más aún: los mismos franceses carecen del entusiasmo anterior, hasta el punto de que los ideales del Emperador no coinciden con los de los de su propio pueblo.

En la primavera de 1813, Napoleón consiguió algunos éxitos contra los prusia­nos en Alemania. Pero, para poder rehacer su ejército, tuvo que aceptar un armis­ticio impuesto por Austria, el cual se llevó a cabo en Praga bajo la presidencia de Metternich.

Austria propuso condiciones honorables; según éstas, Francia debía establecer­se dentro de los límites naturales del país. El gran ducado de Varsovia y la Con­federación del Rhin se disolvieron; así Prusia se restauraría en sus fronteras de 1806.

Pero Napoleón dudó y tardó en dar contestación; el Congreso de Praga cerró entonces sus sesiones, y la guerra comenzó de nuevo en las condiciones más desfa­vorables para los franceses.

Los aliados tenían una superioridad numérica que se acrecentó cuando los contingentes alemanes de Napoleón se pasaron al campo contrario.

Del 16 al 19 de octubre de 1813, se produjo la más gigantesca batalla de la época napoleónica. En esta “batalla de las naciones”, el gran ejército fue práctica­mente desmembrado y los. franceses perdieron más de sesenta mil hombres.

Simultáneamente, en España los franceses se vieron obligados a la retirada y sus tropas se internaron en Francia, al tiempo que en Italia la ofensiva de los aus­tríacos derrotaba a los franceses.

En enero de 1814, los Aliados atacaron directamente a Francia sobre todas sus fronteras; y, con habilidad, proclamaron que no luchaban contra el pueblo fran­cés sino contra Napoleón, a quien querían aniquilar.

Durante los tres primeros meses de 1814, Napoleón consiguió llevar a buen término verdaderos prodigios de estrategia; disponía de un ejército formado por soldados jóvenes, incapaz de vencer a la aplastante superioridad del enemigo.

Napoleón tuvo que enfrentarse, además, al cuerpo legislativo y al Senado, antes dóciles y ahora exigentes al reclamar la paz y el regreso a las libertades ci­viles y políticas. Y sus mariscales se negaron a continuar combatiendo en abril de 1814

El 9 de marzo, Inglaterra, Rusia, Austria y Prusia, firmaron el tratado de Challmont, por el cual se comprometían durante veinte años a no tratar separa­damente y a luchar contra Napoleón hasta su caída. Inmediatamente las fuerzas aliadas atacaron en dirección a la toma de París.

2. EL HUNDIMIENTO DEL IMPERIO

El 30 de marzo las tropas aliadas llegaron a las puertas de París, mientras Na­poleón se había trasladado hacia el Este para atacar por la retaguardia.

En ausencia del Emperador, el Senado instituyó un gobierno provisional, cuyo presidente era Talleyrand. A la vez, se proclamó la caducidad del Empera­dor; y sin consultar al pueblo francés se llamó a Luis XVIII, quien era uno de los hermanos de Luis XVI.

Napoleón se vio obligado por sus generales, reunidos en Fontainebleau, a ter­minar la lucha y a abdicar el poder. Al mismo tiempo, los aliados exigieron que fuera desterrado a la Isla de Elba, situada entre la costa italiana y la Isla de Cór­cega, donde Napoleón había nacido. Al ser rechazada la propuesta de Napoleón de renunciar a sus derechos en favor de su hijo, hubo de abdicar, permitiéndole conservar el título de emperador y otorgándosele el gobierno de la isla de Elba

Maria Luisa y su hijo, Napoleón II

Maria Luisa y su hijo, Napoleón II

María Luisa y su hijo, Napoleón II quedaron bajo la custodia del padre de ésta, el emperador de Austria Francisco I, y Napoleón no volvió a verlos nunca, a pesar de su dramática reaparición.

Francia tuvo que aceptar las condiciones del tratado de París, que suponía el regreso a sus fronteras del año 1792. Con excepción de la Martinica, Guadalupe y la Guayana, las colonias se habían perdido.

Los aliados decidieron reunir un congreso en Viena, donde debía restablecerse el equilibrio entre las potencias europeas; y, para mayor seguridad, rodear a Fran­cia con pequeños Estados, como Países Bajos, Suiza y el reino de Cerdeña.

Louis XVIII

Louis XVIII

Mientras tanto, en el interior de Francia se preparaba la restauración. El pue­blo francés, que estaba cansado del Emperador y había olvidado a los Borbones, aceptó con indiferencia el regreso de Luis XVIII y de un buen número de emi­grados; lo cual hizo renacer posteriormente viejos odios.

En la isla de Elba, Napoleón esperaba los acontecimientos. Tenía informes de que los plenipotenciarios reunidos en el Congreso de Viena pensaban desterrarlo a un lugar muy alejado de Europa, y tomó una rápida decisión.

NAPOLEÓN VUELVE A FRANCIA

En efecto, el 1° de marzo de 1815, desembarcó en el golfo Juan, acompañado por un destacamento de la guardia. Atravesó los Alpes, donde reclutó a los campesinos republicano. Siguió hacia Grenoble, donde conquistó para sí los soldados que debían detenerle, finalmente, llegó a París

Napoleón se encuentra con el ejercito que debia deternerlo

Napoleón se encuentra con el ejercito que debía deternerlo

recibió en todas partes una bienvenida que atestiguaba el poder de atracción de su personalidad en contraste con la nulidad de la del Borbón. Sin disparar un solo tiro en su defensa, su pequeña tropa fue creciendo hasta convertirse en un ejército. Ney, quien había dicho de Napoleón que debía ser llevado a París en una jaula de hierro, se unió a él con 6.000 hombres el 14 de marzo. Cinco días más tarde, el Emperador entraba en la capital, de donde Luis XVIII acababa de huir apresuradamente.

Michel Ney

Michel Ney

Una vieja anécdota sirve como ejemplo ilustrativo del carisma y la personalidad de Napoleón: Su ejército se enfrentaba a las tropas enviadas por el rey para detenerle; los hombres de cada bando formaban en líneas y se preparaban para disparar. Antes de iniciarse el fuego, Napoleón caminó hacia el centro de ambas fuerzas, encarando a los hombres del rey y abriendo su pechera mientras decía: «¡Si alguno de vosotros es capaz de dispararle a su emperador, hacedlo ahora!» Poco más tarde, todos los hombres se unían a su causa.

También es conocida la que refiere las pintadas aparecidas en París, que decían: «Ya tengo suficientes hombres Luis, no me envíes más. Firmado Napoleón», que expresaba el sentir en la capital desde antes de la llegada del Emperador.

Los representantes del Congreso de Viena, alarmados por el regreso de Napoleón, reaccionaron rápidamente ante esta crisis. El 17 de marzo, Austria, Gran Bretaña, Prusia y Rusia acordaron aportar cada una 150.000 hombres para formar un ejército conjunto que habría de concentrarse en Bélgica, cerca de la frontera francesa. La mayoría de las restantes potencias participantes en el Congreso se comprometieron a enviar tropas para la invasión de Francia, que comenzaría el 1 de julio de ese mismo año.

Napoleón encarnaba ahora la imagen de la revolución y no la del Imperio. Obtuvo un número suficiente de adeptos para instaurarse en lugar de Luis XVII

Napoleón, instalado en París, tuvo noticias del plan de sus enemigos y decidió atacar rápidamente a los aliados en su propio terreno antes de que tuvieran tiempo de constituir su ejército. Nuevamente las tropas aliadas se concentraron en las fronteras de Francia, mientras tanto, Napoleón consiguió reorganizar un ejército, a la cabeza del cu franqueó la frontera belga y venció a los prusianos en Ligny.. Bonaparte, haciendo alarde de su energía y firmeza características, movilizó a 360.000 soldados adiestrados en dos meses. Reservó la mitad de sus tropas en Francia como guarnición de seguridad y agrupó a las restantes en unidades de ataque. El 14 de junio de 1815, Napoleón alcanzó la frontera franco-belga al frente de 124.000 hombres, desplazándose con gran rapidez y en el más absoluto secreto. Otros 65.000 quedaron en posiciones de retaguardia.

Frente a él, al otro lado de la frontera belga, se encontraban dos ejércitos aliados independientes. El mayor, formado por 116.000 prusianos y sajones, comandado por el mariscal de campo prusiano Gebhard Leberecht Blücher, estaba situado en la ciudad flamenca de Namur. Otro contingente, compuesto por 93.000 soldados británicos, holandeses y alemanes, se hallaba en Bruselas, en un puesto avanzado establecido en la localidad de Quatre-Bras. El jefe de este ejército, el general británico Arthur Wellesley, duque de Wellington, era además el comandante general de las tropas aliadas. Napoleón decidió atacar a ambos ejércitos para dividirlos y vencerlos con rapidez. Intentaría entonces hacer frente a las fuerzas rusas y austriacas que se aproximaban a Francia por el Este. Para llevar a cabo su plan, distribuyó a sus hombres en dos líneas de ofensiva y un grupo de reserva estratégica formado por veteranos leales, conocido como la ‘Vieja Guardia’

El 15 de junio de 1815, Napoleón atravesó la frontera belga, lo que sorprendió al mando aliado. Después de cruzar el río Sambre, los franceses derrotaron a la vanguardia prusiana en Charleroi. A continuación, Bonaparte ordenó al mariscal Michel Ney, que dirigía el ala izquierda de sus tropas, atacar a una brigada de la caballería de Wellington en Quatre-Bras, 19 km al norte de Charleroi. El siguiente paso fue mandar al ala derecha, comandada por el general Emmanuel de Grouchy, atacar en el Este a una brigada prusiana destacada en la ciudad de Gilly. Grouchy cumplió su misión y avanzó hasta un punto cercano a la localidad de Fleurus, donde estaba concentrado un regimiento de Blücher. El emperador francés había conseguido situar a su ejército entre los elementos de avance de Wellington y Blücher, mientras que el grueso de sus tropas estaba ubicado de tal forma que podía dirigirse hacia el Oeste, contra las fuerzas anglo-holandesas, o hacia el Este, para atacar a las tropas prusianas.

Bonaparte se trasladó con sus tropas de reserva desde Charleroi hasta Fleurus el 16 de junio. Una vez allí, asumió el mando del ejército de Grouchy y derrotó a los regimientos prusianos. A continuación, se dirigió hacia el norte de Ligny para enfrentarse a Blücher, que se había apresurado a situarse al oeste de Namur con la esperanza de interceptar a los franceses.

LIGNY Y QUATRE-BRAS

La estrategia de Bonaparte en la acción de Ligny era coordinar su ataque a Blücher con la ofensiva de Ney en Quatre-Bras, contando con que sus fuerzas de reserva se desplazarían en apoyo del ala que lo precisara; si todo se desarrollaba según lo previsto, las reservas se dirigirían finalmente hacia el noroeste para unirse a Ney en Quatre-Bras y avanzar hacia Bruselas a fin de dividir a los dos ejércitos aliados.

Cuando Ney inició su ataque sobre Quatre-Bras (16 de junio), Napoleón comenzó su ofensiva sobre las tropas de Blücher. Tras una hora de sangrienta lucha en la que la batalla no se decidía en favor de ningún bando, Bonaparte envió un mensaje urgente al mariscal Ney, ordenándole enviar su primer destacamento al frente de Ligny. El mensajero de Napoleón, en lugar de entregar la orden a través del cuartel general del mariscal Ney, la entregó directamente al general Jean Baptiste Drouet, conde D’Erlon, jefe del primer destacamento. Éste se dirigió inmediatamente a Ligny. Sin embargo, cuando Ney tuvo noticia de la partida de D’Erlon, le envió un mensaje para que regresara a Quatre-Bras. Drouet recibió este comunicado en el momento en el que llegaba al campo de batalla de Ligny y, de nuevo obedeció las instrucciones, de manera que no tomó parte en ninguno de los dos enfrentamientos. A pesar de ello, Napoleón consiguió derrotar a Blücher tras un cruento combate que se prolongó durante tres horas. Los prusianos se retiraron al anochecer; pese a sus numerosas bajas, el grueso del ejército de Blücher permanecía en condiciones de combatir al no haber intervenido D’Erlon en la lucha.

MONT-SAINT-JEAN

A primeras horas de la mañana del 17 de junio, un mensajero de Blücher alcanzó la posición de Wellington en Quatre-Bras y le informó de la derrota sufrida por los prusianos en Ligny. El general británico, al percatarse de la estrategia de Napoleón, se apresuró a enviar un mensaje a Blücher sugiriéndole que se dirigiera hacia el noroeste y se uniera al ejército anglo-holandés para enfrentarse así a Napoleón conjuntamente en las proximidades de la localidad de Mont-Saint-Jean, al sur de la ciudad de Waterloo. Wellington se retiró de Quatre-Bras varias horas después, dejando allí una brigada de caballería para confundir al mariscal Ney.

Esa misma mañana, Bonaparte, que se encontraba en Ligny, ordenó a Grouchy perseguir al ejército de Blücher, que se batía en retirada. A continuación, envió mensajes a Frasnes en los que ordenaba a Ney atacar a Wellington inmediatamente. El mariscal francés, que no conocía la retirada de Wellington, no obedeció estas órdenes. Napoleón llegó a Frasnes esa tarde, asumió el mando de las fuerzas de Ney, rechazó a la brigada que guardaba Quatre-Bras y partió con su ejército en busca de Wellington. A primeras horas de la tarde, Bonaparte divisó al ejército anglo-holandés atrincherado al sur de Mont-Saint-Jean. Ambos ejércitos comenzaron a prepararse para la batalla.

Durante este tiempo, Grouchy no había conseguido alcanzar al ejército de Blücher. Hacia las diez de la noche del 17 de junio, las tropas de reconocimiento de Grouchy le informaron de que los prusianos, en lugar de retirarse hacia el este de Namur, se habían dirigido al noroeste, con la supuesta intención de unirse a Wellington. Grouchy mandó un mensaje para avisar a Napoleón de tal circunstancia, y éste le envió la respuesta a las diez de la mañana del 18 de junio: debía intentar alcanzar a los prusianos, lo que el general francés no logró.

El ejército francés y el ejército anglo-holandés se encontraban en posición de ataque en la mañana del 18 de junio. La fuerza anglo-holandesa, orientada hacia el Sur, contaba con 67.000 efectivos y 156 cañones, y Blücher se había comprometido a enviar a Wellington 70.000 hombres de refuerzo a lo largo del día. Así pues, la estrategia de Wellington consistía en resistir la ofensiva de Napoleón hasta que llegaran los soldados de Blücher, flanquear el ala derecha de las tropas napoleónicas y después rebasar la línea francesa. El ejército de Bonaparte, situado hacia el Norte, disponía de 74.000 hombres y 246 cañones. Su plan era tomar Mont-Saint-Jean y cortar la ruta de retirada hacia Bruselas a la fuerza anglo-holandesa. De este modo, podría destruir el ejército de Wellington sin ninguna dificultad.

Mientras tanto, Ney, que se hallaba en Quatre-Bras, había esperado inexplicablemente varias horas a que se realizara el ataque sobre la posición anglo-holandesa; esta demora permitió a Wellington recibir el refuerzo de varias divisiones de caballería e infantería. Finalmente, Ney lanzó un ataque a las dos de la tarde, pero fue bruscamente rechazado. Las sucesivas ofensivas sobre las fuerzas anglo-holandesas resultaron igualmente infructuosas, debido a la ausencia del regimiento de D’Erlon. Wellington contraatacó enérgicamente hacia las siete de la tarde y obligó a Ney a replegarse sobre la ciudad de Frasnes, situada varios kilómetros al sur de Quatre-Bras. No obstante, D’Erlon se reunió con Ney en Frasnes a las nueve de la noche.

La Batalla de Waterloo

Duque de Wellington

Duque Wellington

El 18 de junio, se enfrentó en Waterloo (en la actualidad Bélgica), con los ingleses, que estaban al mando de Arthur Wellington. La batalla era decisiva y encarnizada.. Las hostilidades comenzaron a las 11.30 de la mañana con una estratagema de Napoleón en el flanco derecho de las tropas de Wellington. Tras esta maniobra, que no dio el resultado esperado, los franceses abrieron fuego para debilitar el frente central aliado. Hacia la una de la tarde, el emperador observó que las unidades de avance del

Blucher

Mariscal Blucher

ejército de Blücher se aproximaban por el Este. Bonaparte envió un nuevo mensaje a Grouchy para comunicarle la situación y le ordenó atacar a los prusianos.

ejercito prusiano en Waterloo

ejercito prusiano en Waterloo

Mientras tanto, la caballería y la infantería luchaban intensamente junto a la sierra que ocultaba al grueso de las tropas de Wellington. A las cuatro de la tarde, las tropas de avance de Blücher, que habían esperado el momento oportuno, entraron en batalla y obligaron a los franceses a retroceder unos 800 m. Napoleón prácticamente la había ganado; pero el cuerpo de ejército prusiano, mando del Mariscal Blücher, reforzó a los ingleses en retirada. Los franceses consiguieron retomar su posición tras un contraataque y los prusianos tuvieron que replegarse hacia el noreste 1,6 km. Poco después de las seis de la tarde, Ney avanzó hasta el centro de las fuerzas anglo-holandesas y puso en peligro toda la línea de Wellington. Pese a ello, el general británico logró rechazar a Ney.

mapa estratégico en Waterloo

mapa estratégico en Waterloo

Napoleón decidió realizar entonces una ofensiva general como último recurso; envió al campo de batalla a todos los batallones de la Vieja Guardia —salvo cinco de ellos— para lanzar un ataque sobre el grueso de las fuerzas enemigas. La infantería aliada causó graves pérdidas a los franceses y reprimió la ofensiva. Napoleón reagrupó a sus fuerzas y atacó de nuevo, pero su situación era cada vez más desesperada. Hacia las ocho de la tarde, los prusianos, que habían tomado posiciones en el ala izquierda de la línea de Wellington, atravesaron el flanco derecho de los franceses provocando el pánico entre las tropas de Bonaparte. Éste consiguió escapar gracias tan sólo a las valientes acciones de retaguardia emprendidas por los batallones de la Vieja Guardia. Mientras las derrotadas fuerzas del emperador huían por el camino de Charleroi, Wellington y Blücher se reunieron y decidieron que las brigadas prusianas persiguieran a los franceses. Durante la noche del 18 de junio, los prusianos atacaron al enemigo y le obligaron a retroceder hasta la otra orilla del Sambre.

. A pesar del heroísmo de la vieja guardia de Napoleón, éste fue vencido.

Al regresar a París, la Cámara exigió de nuevo su abdicación. En este trance difícil, se dirigió a Rochefort, con la intención de embarcarse para los Estados Un dos. Sucedió entonces que la escuadra inglesa consiguió detenerlo, y Napoleón se entregó a su constante enemigo: Inglaterra.

El gobierno británico decidió deportarlo a Santa Helena, donde transcurrieron los últimos seis años de su vida.

Al abandonar Napoleón a Francia, los aliados impusieron nuevas y más duras condiciones a los franceses. En el segundo tratado de París, Francia perdió Saboya, Landau, Sarre y las fortalezas exteriores; además, tuvo que pagar sete­cientos millones de indemnización y aceptar durante tres años la ocupación de s. territorio por las tropas aliadas.

Todas las grandezas imperiales vinieron a transformarse en un desastre nacional.

3. El legado de Napoleón

La influencia de Napoleón sobre Francia puede apreciarse incluso hoy en día. Los monumentos en su honor se encuentran por doquier en París; el más señalado es el Arco del Triunfo, situado en el centro de la ciudad y erigido para conmemorar sus victoriosas campañas. Su espíritu pervive en la constitución de la V República y el Código de Napoleón sigue siendo la base de la legislación francesa y de otros estados, y tanto el sistema administrativo como el judicial son esencialmente los mismos que se instauraron durante su mandato; igualmente se mantiene el sistema educativo regulado por el Estado. Las reformas radicales que aplicó Napoleón en otras partes de Europa alentaron las sucesivas revoluciones del siglo XIX de carácter liberal y nacionalista.

Aparte de su importancia como transmisor de las ideas e instituciones revolucionarias a Europa, lo que, avanzado el siglo XIX consagraría a esta centuria como el periodo paradigmático de las revoluciones liberales, Napoleón dejó una inigualada impronta como un genio militar. Cuando se encontraba exiliado en Santa Elena dijo “Waterloo borrará de la memoria todas mis victorias”, pero se equivocaba. Napoleón es recordado más por sus dotes como estratega que por su gobierno ilustrado.

Sus restos fueron trasladados a París en 1840 a petición del rey Luis Felipe I de Orleans y se enterraron con grandes honores en los Inválidos, donde permanecen actualmente.

Mausoleo de Napoleón Bonaparte

Mausoleo de Napoleón Bonaparte

tumba de Napoleón Bonaparte

tumba de Napoleón Bonaparte

La Revolución Francesa

REVOLUCIÓN FRANCESA

1. SITUACIÓN PRELIMINAR

alegoria de la revolución francesa

alegoria de la revolución francesa

Por la importancia de Francia con respecto a Europa y por las relaciones entre las clases sociales francesas, la Revolución Francesa es el acontecimiento más im­portante de ésta época. Como causas de ella podemos citar las siguientes: La corrup­ción de las costumbres y las ideas, el odio de los campesinos y de la burguesía hacia la nobleza, la actitud de la nobleza, que para aumentar sus ingresos retornó á los sistemas feudales de explotación del campesino.

2. CAUSAS PARTICULARES DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Luis XVI ocupó el trono de Francia a los 20 años, animado del mayor deseo de mejorar la situación económica de su reino, que se hallaba en bancarrota por diversas circunstancias, entre las cuales no puede descontarse la deuda contraída para intervenir en la Independencia de los Estados Unidos. Para remediar dicha situación no era posible’ recurrir a nuevos impuestos que el pueblo no podía pagar. Se propuso entonces hacer una mejor repartición de los tributos, según la riqueza de cada contribuyente, sin exenciones ni privilegios; pero los que vivían y despil­farraban a costa del Estado, entre quienes había muchos burgueses, se opusieron a ello y lograron que el Ministro de Finanzas fuera despedido.

Los ministros que sucedieron a Turgot, en especial Necker, aunque procura­ron al principio condescender, con este partido, y arbitrar otros medios para alegar recursos, acabaron todos por confesar la bancarrota y tuvieron que abandonar su puesto cuantas veces intentaron el remedio.

Otro factor importante fue el alza de precios, que venía incrementándose len­tamente desde 1730 y que en 1770 llegó a una forma desordenada, pues algunos productos triplicaron su precio y otros vieron caer su valor a causa de la superpro­ducción. Una serie de malas cosechas para los cereales y granos, obligaron a com­prarlos en el extranjero y su costo se duplicó inmediatamente. Se presentaron tam­bién grandes dificultades para el comercio y la industria. A partir de 1783, la com­petencia inglesa hizo retirar del mercado las telas francesas; hubo de cerrarse gran número de telares y numerosos obreros se vieron obligados al paro forzoso.

Los Estados Unidos, al independizarse, comenzaron a exportar hacia las An­tillas sus productos, lo que vino en detrimento de la industria francesa que antes surtía exclusivamente el mercado de esas islas.

Toma de la Bastilla

Toma de la Bastilla

Hacia 1787, la crisis llegó a su culmen, cuando las importaciones de Francia fueron muy superiores a las exportaciones. Al año siguiente, las cosechas desas­trosas dejaron a Francia con los graneros vacíos. Los campesinos, los obreros y los artesanos dispusieron exclusivamente de dinero para comprar alimentos; los jor­naleros agrícolas se trasladaron hacia las ciudades en busca de trabajo, o recorrie­ron los campos exigiendo socorros o aterrorizando a los propietarios de las tierras.

Todo lo enumerado contribuyó poderosamente como factor propicio a la Revolución.

3. LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

En mayo de 1789, fueron convocados los Estados Generales, compuestos por 279 nobles, 291 eclesiásticos y 578 miembros del Tercer Estado, plebeyos o bur­gueses. Esta reunión parecía un triunfo de la aristocracia y se pensó que mediante ella la Revolución podría conjurarse; sin embargo, la aristocracia, sin quererlo, la puso en marcha y ella fue su primera víctima.

La primera dificultad surgió acerca de la forma de las deliberaciones y vota­ciones, por exigir el Tercer Estado que la nobleza y el clero deliberaran y vo­taran juntos con él, contra lo que antes se había acostumbrado. El Estado llano, a propuesta de Sieyes se declaró en Asamblea Nacional, y habiéndose cerrado el salón de sesiones donde se reunían los diputados del Tercer Estado, se trasladaron a otro local, el Juego de la Pelota, donde juraron no separarse hasta haber dado a Francia una nueva constitución.

No desistieron de su actitud a, pesar de las reconvenciones y promesas reales, el 23 de junio el rey declaró que ninguna decisión de la asamblea tendría fuerza de ley sin su aprobación. Los diputados del Tercer Estado se declararon inviolables y contestaron que la nación en Asamblea no podía recibir órdenes. Luis XVI apa­rentó acceder e invitó a la nobleza y al clero a reunirse en el Tercer Estado. El 9 de julio los Estados Federales se proclamaron en Asamblea Nacional Constitu­yente y así terminó la revolución jurídica y empezó la revolución violenta el 14 de julio. Ante esta situación, el Rey llamó a los Regimientos mercenarios, formados con tropas extranjeras, lo que hizo creer a los burgueses que los privilegiados seproponían anular las reivindicaciones populares y disolver los Estados Generales. La idea dominante era la de un complot de la aristocracia contra la voluntad del pueblo.

Los habitantes de París organizaron su defensa; oradores como Camilo Des-moulins, incitaban a las gentes a tomar las armas; en las calles se levantaron ba­rricadas y se saquearon las armerías. El 14 de julio se asaltó el edificio de la Bas­tilla, antigua cárcel de París, cuya toma se consideró como un símbolo.

El Rey y la corte no supieron cómo reaccionar ante este hecho; algunos nobles huyeron hacia el extranjero y empezó así la era de la emigración.

Estos aconteoimientos produjeron dos cambios: el primero fue la creación en París de un Comité Municipal permanente que creó una milicia burguesa llamada Guardia Nacional, bajo el mando de Lafayette, la cual adoptó la escarapela tricolor compuesta del blanco de los Borbones y del azul y rojo de la ciudad de París; el segundo cambio consistió en el anuncio del Rey sobre retiro de las tropas y el llama­miento a Necker como ministro, lo que indicaba una rectificación, pues fue él quien presentó el proyecto de reformas contra las que se habían levantado los pri­vilegiados. El entusiasmo revolucionario se extendió a las ciudades en donde fueron asaltados muchos castillos de la aristocracia y profanadas muchas iglesias; se orga­nizaron comunas defendidas por las milicias; los intendentes reales fueron desti­tuidos y el resultado fue la pérdida de toda autoridad por parte de la monarquía y el control de la situación por parte del pueblo.

En el campo, los habitantes se armaron ante la noticia de que numerosos gru­pos de truhanes y bandoleros, al servicio de los .aristócratas, estaban saqueando las campiñas. Esto provocó un estado de ánimo que se conoció con el nombre de “el gran pánico”.

Entre tanto los representantes del Tercer Estado en la Asamblea Nacional, se proponían redactar una nueva constitución para proclamar la libertad individual, la igualdad ante la ley y el respeto a la propiedad privada. Como los burgueses eran también propietarios, se consideró que la medida más importante era acabar con la insurrección campesina, y para ello se decretó la abolición de ciertos privilegios, la igualdad ante los impuestos y la supresión de los diezmos.

4. LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE

Apaciguada la revolución rural, los Constituyentes procedieron a elaborar una Declaración de Derechos, que seguían la pauta de los proclamados en Estados Uni­dos. Esta declaración fue ambiciosa y se planteó en un sentido universal, de modo que pudiera ser aplicada a cualquier país, en cualquier época y para cualquier régimen de gobierno.

declaración de los derechos del hombre

declaración de los derechos del hombre

En esta declaración se hace énfasis sobre la libertad y se consagra la libertad de opinión y de prensa. La igualdad se establece ante la justicia, el derecho al trabajo y el respeto al fisco. La soberanía reside en la Nación y el Rey es únicamente mandatario de la misma. La ley es la expresión de la voluntad general; deben re­primirse los atentados contra el orden público, pero se proclama el derecho de re­sistencia a la opresión.

El pueblo de París vivía en continuo motín vigilando para que la Revolución no fracasara. La crisis económica se acentuó y al negarse el Rey a sancionar los de­cretos de la Asamblea Constituyente, el pueblo asaltó el Palacio de Versalles, ase­sinó a los soldados que lo custodiaban, intentó matar a la reina María Antonieta y obligó a la familia real a regresar a París e instalarse en el Palacio de las Tullerías.

5. LAS NUEVAS INSTITUCIONES

La Asamblea Constituyente instauró un nuevo régimen: la Monarquía Consti­tucional. Para su funcionamiento debían servir las nuevas instituciones en lo social, en lo económico, en lo administrativo y en lo religioso.

En lo social, la asamblea constituyente reconoció la igualdad civil de todos los franceses; abolió la división de los tres estamentos sociales, así como la servidumbre; se acordaron también derechos civiles para los extranjeros. El gran cambio social estuvo en que, al reconocerse que todos los franceses podían, ejercer cualquier em­pleo, la nobleza perdió el monopolio de los cargos y los beneficiados fueron los burgueses. Para los campesinos, la revolución social significó la supresión de los diezmos, pero sólo después del derrocamiento de la monarquía pudieron disfrutar del verdadero derecho de propiedad de sus tierras.

En lo económico, para hallar la solución a la crisis financiera se propuso la venta de los derechos del clero y de los bienes nacionales. La reforma agraria se aprobó sin dificultades, pero la industrial originó grandes discusiones, pues los pri­vilegios exclusivos de ellas atentaban contra las libertades proclamadas. En cuanto al comercio interior, se aceptó el principio de “dejar hacer, dejar pasar”; se esta­bleció la unificación del sistema de pesas y medidas y se reglamentó estrictamente el comercio exterior.

En lo administrativo, el cambio fue total y efectivo: desaparecieron los privi­legios provinciales y comunales, el país se dividió en 83 departamentos y éstos en 8 distritos, a fin de que cualquier ciudadano pudiera en el “mismo día” ir a la ca­pital de Distrito y regresar de ella. Finalmente se descentralizó la justicia.

A los hechos políticos, sociales y económicos que dividieron a los franceses, se sumó la cuestión religiosa como el conflicto más agudo. La Constitución de 1791 era francamente adversa a la Iglesia Católica, pues implicaba la nacionalización de todos sus bienes, la disolución de todas las órdenes religiosas, excepto las dedi­cadas a la caridad, la instrucción y la investigación científica.

Pio IV (1499-1565), papa (1559-1565) que presidió la conclusión del Concilio de Trento. Giovanni Angelo de Medici nació en Milán y estudió leyes.

Pío IV (1499-1565), papa (1559-1565) que presidió la conclusión del Concilio de Trento. Giovanni Angelo de Medici nació en Milán y estudió leyes.

En julio de 1790, apareció la Constitución Civil del clero, por la cual se redu­jeron las diócesis y la elección de los obispos quedó en poder de las asambleas elec­torales y la de los párrocos, de los distritos. Se exigió a todos los obispos y sacerdo­tes el juramento de la nueva

Constitución.

La nación se encargó de proveer a su sustento. El Papa Pío VI prohibió tal juramento y la mayoría de

los sacerdotes lo rehusaron, por lo cual fueron perse­guidos y despojados. El Rey en un principio se negó a firmar esta disposición; pero al fin hubo de hacerlo presionado por las circunstancias.

6. CAÍDA DE LA MONARQUÍA

Las reformas de la Asamblea Constituyente y Legislativa no produjeron el bienestar esperado. Los precios siguieron subiendo; la falta de trabajo se acentuó; los sentimientos religiosos colocaron de frente al Rey y a los revolucionarios; los monarcas europeos comenzaron a mostrar hacia Francia una actitud hostil.

Ejecución de Luis XVI

Ejecución de Luis XVI

Luis XVI comunicaba secretamente a la Corte de España que se veía obligado a actuar en contra de su voluntad; sin fuerzas ni energía para imponerse a la si­tuación, proyectó huir; pero fue reconocido por un postillón, y detenido en Va-rennes, llevado a las Tullerías en medio de los mayores insultos del pueblo.

. La mayoría de la Asamblea temía el derrocamiento de la Monarquía y la pro­clamación de la República, porque esto suponía el comienzo de una nueva guerra. En los campos se esperaba una invasión extranjera. La situación de Francia resul­taba subversiva para Europa y los patriotas recelaban de una guerra que podía arruinar la Revolución y llevar a una dictadura militar.

En efecto, el Emperador Francisco II fue el primero en enviar un ultimátum a Francia. Luis XVI propuso a la Asamblea Legislativa la declaración de guerra, con la esperanza de que la victoria de los extranjeros destruiría la revolución y permitiría restaurar el antiguo régimen. El ejército francés estaba desorganizado y falto de mando, pues una gran mayoría de oficiales de origen noble habían emi­grado; por ello el resultado fue una serie de derrotas en su ofensiva contra los Países Bajos. En Francia se temía el complot de los aristócratas y se veía una coali­ción contrarrevolucionaria. Para defenderse, los revolucionarios tomaron medidas destinadas a aterrorizar al enemigo. Con ello empezó la época sanguinaria de la revolución, en que el terror fue el sistema de gobierno.


Maria Antonieta

Maria Antonieta

La Asamblea legislativa sospechaba que la familia real suministraba informes al enemigo; para evitar un golpe de Estado, por parte de Luis XVI, reunió en París a 20.000 federados, o voluntarios de la Guardia Nacional, a la vez que disolvió la Guardia Real. Ante la negativa de Luis XVI para firmar los decretos sobre la su­presión de la Guardia Real y sobre la deportación de los sacerdotes refractarios, el pueblo parisiense se sublevó y entró violentamente en el Palacio de las Tullerías para doblegar al rey.

Para aterrorizar a los revolucionarios, el general del ejército prusiano amenazó con la destrucción total de París y la ejecuoión militar del pueblo; esto hizo estallar la sublevación del 1° de agosto, que suspendió la autoridad real y encarceló al Rey y a su familia en la Torre del Temple. La noticia de que los prusianos y austríacos se habían apoderado de Verdún, acabó de poner la capital en poder de los dema­gogos, asaltaron las prisiones, y durante cuatro días se dedicaron a dar muerte a los detenidos. La batalla de Valmy significó para los franceses la victoria y la desa­parición de un peligro exterior.

El 21 de septiembre de 1792 se reunió la Convención Nacional, en la que, predominando el parecer de los más radicales, se declaró suprimida la Monarquía y se proclamó la República; los jacobinos acusaron a Luis XVI de traición y lo condenaron a muerte por mayoría de votos. Fue ejecutado el 21 de enero de 1793.

7 EL REINO DEL TERROR

El 6 de abril, la Convención creó el Comité de Salvación Pública, que habría de ser el órgano ejecutivo de la República, y reestructuró el Comité de Seguridad General y el Tribunal Revolucionario. Se enviaron representantes a los departamentos para supervisar el cumplimiento de las leyes, el reclutamiento y la requisa de municiones. La rivalidad existente entre los girondinos y los montagnards se había agudizado durante este periodo. La rebelión parisina, organizada por el periodista radical Jacques René Hébert, obligó a la Convención a ordenar el 2 de junio la detención de veintinueve delegados girondinos y de los ministros de este grupo, Pierre Henri Hélène Marie Lebrun-Tondu y Étienne Clavière. A partir de ese momento, la facción jacobina radical que asumió el control del gobierno desempeñó un papel decisivo en el posterior desarrollo de la Revolución. La Convención promulgó una nueva Constitución el 24 de junio en la que se ampliaba el carácter democrático de la República. Sin embargo, este estatuto nunca llegó a entrar en vigor. El 10 de julio, la presidencia del Comité de Salvación Pública fue transferida a los jacobinos, que reorganizaron completamente las funciones de este nuevo organismo. Tres días después, el político radical Jean-Paul Marat, destacado líder de los jacobinos, fue asesinado por

Charlotte Corday

Charlotte de Corday

Charlotte de Corday, simpatizante de los girondinos. La indignación pública ante este crimen hizo aumentar considerablemente la influencia de los jacobinos en todo el país. El dirigente jacobino Maximilien de Robespierre pasó a ser miembro del Comité de Salvación Pública el 27 de julio y se convirtió en su figura más destacada en poco tiempo. Robespierre, apoyado por Louis Saint-Just, Lazare Carnot, Georges Couthon y otros significados jacobinos, implantó medidas policiales extremas para impedir cualquier acción contrarrevolucionaria. Los poderes del Comité fueron renovados mensualmente por la Convención Nacional desde abril de 1793 hasta julio de 1794, un periodo que pasó a denominarse Reinado del Terror.

Desde el punto de vista militar, la situación era extremadamente peligrosa para la República. Las potencias enemigas habían reanudado la ofensiva en todos los frentes. Los prusianos habían recuperado Maguncia, Condé-Sur-L’Escaut y Valenciennes, y los británicos mantenían sitiado Tolón. Los insurgentes monárquicos y católicos controlaban gran parte de La Vendée y Bretaña. Caen, Lyon, Marsella, Burdeos y otras importantes localidades se hallaban bajo el poder de los girondinos. El 23 de agosto se emitió un nuevo decreto de reclutamiento para toda la población masculina de Francia en buen estado de salud. Se formaron en poco tiempo catorce nuevos ejércitos —alrededor de 750.000 hombres—, que fueron equipados y enviados al frente rápidamente. Además de estas medidas, el Comité reprimió violentamente la oposición interna.

Maximmilien de Robespierre

Maximmilien de Robespierre

María Antonieta fue ejecutada el 16 de octubre, y 21 destacados girondinos murieron guillotinados el 31 del mismo mes. Tras estas represalias iniciales, miles de monárquicos, sacerdotes, girondinos y otros sectores acusados de realizar actividades contrarrevolucionarias o de simpatizar con esta causa fueron juzgados por los tribunales revolucionarios, declarados culpables y condenados a morir en la guillotina. El número de personas condenadas a muerte en París ascendió a 2.639, más de la mitad de las cuales (1.515) perecieron durante los meses de junio y julio de 1794. Las penas infligidas a los traidores o presuntos insurgentes fueron más severas en muchos departamentos periféricos, especialmente en los principales centros de la insurrección monárquica.

Jean-Baptiste Carrier

Jean-Baptiste Carrier

El tribunal de Nantes, presidido por Jean-Baptiste Carrier, el más severo con los cómplices de los rebeldes de La Vendée, ordenó la ejecución de más de 8.000 personas en un periodo de tres meses. Los tribunales y los comités revolucionarios fueron responsables de la ejecución de casi 17 mil ciudadanos en toda Francia. El número total de víctimas durante el Reinado del Terror llegó a 40.000. Entre los condenados por los tribunales revolucionarios, aproximadamente el 8% eran nobles, el 6% eran miembros del clero, el 14% pertenecía a la clase media y el 70% eran trabajadores o campesinos acusados de eludir el reclutamiento, de deserción, acaparamiento, rebelión u otros delitos. Fue el clero católico el que sufrió proporcionalmente las mayores pérdidas entre todos estos grupos sociales. El odio anticlerical se puso de manifiesto también en la abolición del calendario juliano en octubre de 1793, que fue reemplazado por el calendario republicano. El Comité de Salvación Pública, presidido por Robespierre, intentó reformar Francia basándose de forma fanática en sus propios conceptos de humanitarismo, idealismo social y patriotismo. El Comité, movido por el deseo de establecer una República de la Virtud, alentó la devoción por la república y la victoria y adoptó medidas contra la corrupción y el acaparamiento. Asimismo, el 23 de noviembre de 1793, la Comuna de París ordenó cerrar todas las iglesias de la ciudad —esta decisión fue seguida posteriormente por las autoridades locales de toda Francia— y comenzó a promover la religión revolucionaria, conocida como el Culto a la Razón. Esta actitud, auspiciada por el jacobino Pierre Gaspard Chaumette y sus seguidores extremistas (entre ellos Hébert), acentuó las diferencias entre los jacobinos centristas, liderados por Robespierre, y los fanáticos seguidores de Hébert, una fuerza poderosa en la Convención y en la Comuna de París.

Jean Baptiste Jourdan

Jean Baptiste Jourdan

Durante este tiempo, el signo de la guerra se había vuelto favorable para Francia. El general Jean Baptiste Jourdan derrotó a los austriacos el 16 de octubre de 1793, iniciándose así una serie de importantes victorias francesas. A finales de ese año, se había iniciado la ofensiva contra las fuerzas de invasión del Este en el Rin, y Tolón había sido liberado. También era de gran relevancia el hecho de que el Comité de Salvación Pública hubiera aplastado la mayor parte de las insurrecciones de los monárquicos y girondinos.


8 La Lucha por el Poder

La disputa entre el Comité de Salvación Pública y el grupo extremista liderado por Hébert, concluyó con la ejecución de éste y sus principales acólitos el 24 de marzo de 1794. Dos semanas después, Robespierre emprendió acciones contra los seguidores de Danton, que habían comenzado a solicitar la paz y el fin del reinado del Terror. Georges-Jacques Danton y sus principales correligionarios fueron decapitados el 6 de abril. Robespierre perdió el apoyo de muchos miembros importantes del grupo de los jacobinos —especialmente de aquéllos que temían por sus propias vidas— a causa de estas represalias masivas contra los partidarios de ambas facciones. Las victorias de los ejércitos franceses, entre las que cabe destacar la batalla de Fleurus (Bélgica) del 26 de junio, que facilitó la reconquista de los Países Bajos austriacos, incrementó la confianza del pueblo en el triunfo final. Por este motivo, comenzó a extenderse el rechazo a las medidas de seguridad impuestas por Robespierre. El descontento general con el líder del Comité de Salvación Pública no tardó en transformarse en una auténtica conspiración. Robespierre, Saint-Just, Couthon y 98 de sus seguidores fueron apresados el 27 de julio de 1794 (el 9 de termidor del año III según el calendario republicano) y decapitados al día siguiente. Se considera que el 9 de termidor fue el día en el que se puso fin a la República de la Virtud.

Alegoria del Tratado de Basilea-firmado el 22 de junio de 1795.

Alegoria del Tratado de Basilea- firmado el 22 de junio de 1795.

La Convención Nacional estuvo controlada hasta finales de 1794 por el ‘grupo termidoriano’ que derrocó a Robespierre y puso fin al Reinado del Terror. Se clausuraron los clubes jacobinos de toda Francia, fueron abolidos los tribunales revolucionarios y revocados varios decretos de carácter extremista, incluido aquél por el cual el Estado fijaba los salarios y precios de los productos. Después de que la Convención volviera a estar dominada por los girondinos, el conservadurismo termidoriano se transformó en un fuerte movimiento reaccionario. Durante la primavera de 1795, se produjeron en París varios tumultos, en los que el pueblo reclamaba alimentos, y manifestaciones de protesta que se extendieron a otros lugares de Francia. Estas rebeliones fueron sofocadas y se adoptaron severas represalias contra los jacobinos y sans-culottes que los protagonizaron.

La moral de los ejércitos franceses permaneció inalterable ante los acontecimientos ocurridos en el interior. Durante el invierno de 1794-1795, las fuerzas francesas dirigidas por el general Charles Pichegru invadieron los Países Bajos austriacos, ocuparon las Provincias Unidas instituyendo la República Bátava y vencieron a las tropas aliadas del Rin. Esta sucesión de derrotas provocó la desintegración de la coalición antifrancesa. Prusia y varios estados alemanes firmaron la paz con el gobierno francés en el Tratado de Basilea el 5 de abril de 1795; España también se retiró de la guerra el 22 de julio, con lo que las únicas naciones que seguían en lucha con Francia eran Gran Bretaña, Cerdeña y Austria. Sin embargo, no se produjo ningún cambio en los frentes bélicos durante casi un año. La siguiente fase de este conflicto se inició con las Guerras Napoleónicas.

Se restableció la paz en las fronteras, y un ejército invasor formado por émigrés fue derrotado en Bretaña en el mes de julio. La Convención Nacional finalizó la redacción de una nueva Constitución, que se aprobó oficialmente el 22 de agosto de 1795. La nueva legislación confería el poder ejecutivo a un Directorio, formado por cinco miembros llamados directores. El poder legislativo sería ejercido por una asamblea bicameral, compuesta por el Consejo de Ancianos (250 miembros) y el Consejo de los Quinientos. El mandato de un director y de un tercio de la asamblea se renovaría anualmente a partir de mayo de 1797, y el derecho al sufragio quedaba limitado a los contribuyentes que pudieran acreditar un año de residencia en su distrito electoral. La nueva Constitución incluía otras disposiciones que demostraban el distanciamiento de la democracia defendida por los jacobinos. Este régimen no consiguió establecer un medio para impedir que el órgano ejecutivo entorpeciera el gobierno del ejecutivo y viceversa, lo que provocó constantes luchas por el poder entre los miembros del gobierno, sucesivos golpes de Estado y fue la causa de la ineficacia en la dirección de

El 9 de noviembre de 1799, Napoleón es nombrado jefe del ejército de Paris. Con un enorme protagonismo gracias a sus campañas en Italia y Egipto, respaldado por la burguesia moderada del Directorio, participa en el golpe de estado que tiene lugar el 18 de brumario, poniendo fin al régimen del Directorio.

El 9 de noviembre de 1799, Napoleón es nombrado jefe del ejército de París. Con un enorme protagonismo gracias a sus campañas en Italia y Egipto, respaldado por la burguesía moderada del Directorio, participa en el golpe de estado que tiene lugar el 18 de brumario, poniendo fin al régimen del Directorio.

los asuntos del país. Sin embargo, la Convención Nacional, que seguía siendo anticlerical y antimonárquica a pesar de su oposición a los jacobinos, tomó precauciones para evitar la restauración de la monarquía. Promulgó un decreto especial que establecía que los primeros directores y dos tercios del cuerpo legislativo habían de ser elegidos entre los miembros de la Convención. Los monárquicos parisinos reaccionaron violentamente contra este decreto y organizaron una insurrección el 5 de octubre de 1795. Este levantamiento fue reprimido con rapidez por las tropas mandadas por el general Napoleón Bonaparte, jefe militar de los ejércitos revolucionarios de escaso renombre, que más tarde sería emperador de Francia con el nombre de Napoleón I Bonaparte. El régimen de la Convención concluyó el 26 de octubre y el nuevo gobierno formado de acuerdo con la Constitución entró en funciones el 2 de noviembre.

El 9 de noviembre de 1799, Napoleón es nombrado jefe del ejército de París. Con un enorme protagonismo gracias a sus campañas en Italia y Egipto, respaldado por la burguesía moderada del Directorio, participa en el golpe de estado que tiene lugar el 18 de brumario, poniendo fin al régimen del Directorio.

Pero eso ya es otra historia………..

SALTAR A…. NAPOLEÓN BONAPARTE

Leyendas Argentinas-Inés Marqués

 

 

“LEYENDAS ARGENTINAS EN LA VOZ Y EN LA PLUMA DE INÉS MARQUÉS”

1957

 

                                 


Inés García de Marqués y las “Leyendas argentinas”:

     

Inés García de Marqués nació en un hogar de inmigrantes españoles, el 2l de enero de 1908, en la localidad chaqueña de Cancha Larga. En este medio, rodeado de tolderías tobas transcurrió su infancia, disfrutando de la naturaleza y la hermandad con los primitivos habitantes de lugar. 

      Realizó sus estudios primarios en Corrientes y en 1927 obtuvo el título de Maestra en la Escuela Normal de Resistencia, iniciándose inmediatamente  en la docencia rural.   Años después, ya  Profesora de Religión se desempeñó como auxiliar de los “Cursos de Cultura Católica”  auspiciados por el obispado de Resistencia (1848-1954) y  profesora de religión en la Escuela Normal Sarmiento de Resistencia, desde donde impulsó decididamente la creación del Seminario y Museo “Ichoalay” (1949), junto a sus alumnos de 4º año “B”, inspirando investigaciones de la realidad regional  que se constituyeron en aportes fundamentales para ampliar el concepto de patrimonio cultural vigente. 

      Participó activamente en instituciones religiosas y de bien público, como la Cruz Roja, Filial Chaco de la que fue su fundadora. Inspiró la creación del Coro Toba “Chelaalapi”y de la Escuela para niños tobas, en el barrio homónimo de Resistencia. 

      No sabemos cuándo Inés García de Marqués escribió estas leyendas. Sabemos que se había alejado de la Escuela y del Museo hacia 1955 y que,  en  1957 comenzaron a propalarse  audiciones radiales por LT5 Radio Chaco,  con el   título de  Leyendas argentinas en la voz y en la pluma de Inés Marqués, con  la frecuencia de dos espacios semanales.

      En el Museo Histórico Regional Ichoalay se conserva copia mimeografiada de las  dieciséis leyendas que conformaron el ciclo radial. Las mismas se refieren a los primitivos habitantes de nuestra región, especialmente los tobas, las  plantas típicas y animales de diverso hábitat, algunos fenómenos naturales y accidentes geográficos. Cada leyenda está firmada por la autora y sellada por la emisora. Solamente  en las dos últimas consignó las fechas en las que fueron emitidas y la firma comercial que las auspició.

       Sin duda alguna, Inés García de Marqués era una notable conocedora de la realidad chaqueña.  Su ilimitada curiosidad   la acercó a la existencia de los tobas y la vinculó hasta el final de sus días con  la   “causa de los hermanos aborigenes”.                                                                   

     


ÍNDICE TEMÁTICO

   

  1. Gualok (el algodón)
  2. La cañada del cacique llorón.    
  3. El chajá.
  4. Las tortugas y los gavilanes.
  5. El ceibo.
  6. El hornero.
  7. La paloma.
  8. La leyenda de la mujer.
  9. El sapo.
  10. El picaflor.
  11. El carpincho.
  12. El palo borracho.
  13. El timbó
  14. Los monitos y los vientos.
  15. La pasionaria.
  16. La azucena del bosque o flor de la amistad.

 


LEYENDAS ARGENTINAS EN LA VOZ Y EN LA PLUMA DE INÉS   MARQUÉS

 

    El Chaco es pródigo en leyendas. Algunas parecieron tener ciertos visos de historia… otras proclaman sólo la fértil fantasía de la imaginación…, todas encierran un sentido moral… alguna enseñanza que trascienda.

    Así como la metamorfosis,  son frecuentes para explicar  con fantasía aborigen  la existencia de ciertas plantas o de ciertos animales…  así también los fenómenos de la naturaleza  responden a veces a  severos castigos;  o a fecundos ejemplos de generosidad  aprobatoria de las acciones  nobles. Tales  el viento, la lluvia,  la tormenta, el rayo… cuya explicación siempre tiene pronta el hermano toba… el hermano toba que ama tanto la justicia…,  que es tantas veces incomprendido… y otras tantas olvidado.

     En nuestra Patria, – que por obra de la imaginación creadora hay tanta  y tanta leyenda original –  se registran,  en ese mundo de la fantasía, bellos exponentes de la vocación de libertad… esa vocación que llevó al sacrificio a mujeres y hombres… y que quedó perpetuada en leyendas que hablan de la sangre derramada por héroes anónimos de tribus legendarias.”

                                                                                                      Inés García de Marqués

 

 

1. GUALOK (El algodón)

 

    Esta leyenda está inspirada en el cambio de color de las flores del algodón. Cuando nacen son amarillas, después se tornan rosadas y por último adquieren un tinte  amoratado y algo parduscos.

    Los escarchados amaneceres tocaban a su fin.

    La llanura chaqueña, virgen de ciertas fecundidades, se sintió un día estremecer. Unas semillitas grises, traídas de Oriente habían buscado  abrigo en sus entrañas.

    Las primeras lluvias de la primavera le dieron blandura propicia… el sol puso tibieza en las cobijas de humus… y el milagro de la tierra pródiga se brindó una vez más a la contemplación de los hombres.

    La madre tierra había dado a luz unas plantitas nuevas.

    Eran tan tiernas… tan tiernas…, tan delicadas… tan sensibles… que se estremecían de emoción hasta por las ráfagas campesinas  que las besaban al pasar.

    Cerca del seto crecían otras hierbas vigorosas y fuertes, de hojas carnosas y tallos gorditos.

     Y… como en los cuentos y en las leyendas las plantas suelen hablar y los pájaros también… pues he aquí que las plantitas hablaban.

      Mientras que las primeras crecían con timidez  de doncellas castas…  las otras, gorditas  y coquetonas se bañaban  con las luces de la aurora  y hospedaban, en sus robustas siluetas  de hierbas golosas, a la luz del sol que les ponía color  dejándolas satisfechas… muy satisfechas.

      Un día observaron a sus hermanas  ( débiles y tan tiernas) y se burlaron de ellas ( sin siquiera bajar la voz). Tan felices se sentían que  hasta se creían con derecho  a los desenfados.

       Por fin bajó de su carruaje de reina, doña Primavera;  y casi increpó a las dulces plantas  por su demora en florecer… también a las golosas de la luz solar  se las podía reconvenir.

       ¿Para qué era reina doña Primavera?

       … Y se apuraron  las flores del borde del seto y echaron a lucir sus galas  tintes de rojo…, jugosas y atrevidas (¡ qué corolitas tan brillantes!)  ¿ Y esas debiluchas? …¿ Se habrán atrevido también  a decorar sus desgarbadas siluetas? ¡ Que extranjeras tontas! (Tontas pero envidiosas…)

       Sí señor: Envidiosas. ¿ Por qué sino su pálido color amarillo?

       Amarillas de envidia. Sí señor, de envidia.

       … Y las plantitas lo oyeron…

       Y las plantitas se contemplaron unas a otras y se encontraron pálidas  (allá en Oriente… eso no quedaba mal) ¡ Ah, si ellas pudieran lucir tan galanas como sus vecinas! …

        En eso… ( no podía faltar en la leyenda): una hechicera. “ Yo os puedo  quitar esa palidez y tornaros hermosas… con colores cálidos. Nadie se atreverá a ofenderos más… eso sí: tenéis que prometer en cambio darme vuestros hijos.

       (“ … darme… vuestros… hijos…”)

        Y… claro… ¡ eran tan inexpertas… sufrían tanto las pobres  plantitas que…dijeron que si …

       Y al punto tornáronse  rosaditas, preciosas, atrayentes en sus tonos cálidos.

       De pronto… ¡ Dios mío que efímera es a veces la ilusión… que, efímero el triunfo de las bellezas externas…!

       ¿ Ellas prometieron entregar  sus hijos a cambio tan sólo de simples colores? …

        Pero ya era tarde… allá a  lo lejos se perdía la hechicera diciendo sentenciosa ¡ Volveré en febrero a llevarlos a todos ¡

          Ya no estaban pálidas las florecillas… un rubor de vergüenza cambió el tinte de sus pétalos; y … cuando ya amoratadas por el sufrimiento  … y angustiadas por la suerte de sus frutos … se sentían desfallecer: un hada madrina.  El hada de los cuentos infantiles.

          Una brisa suavecita…  suavecita… de dulces consolaciones… y una voz de perdón para las que estaban arrepentidas: morid tranquilas  pues a vuestros hijos los protegerá  un hada.

           Y así… suspirando, cayeron al suelo.

          El fruto se hinchaba más y más. Era un vientre grávido… y,  los hijos, grisecitos e inquietos se movían como en un colchoncito blando… muy blando… como si estuvieran envueltos en velloncitos de ovejas…

         Y, como todo llega, llegó el estío. Ya estaba cerquita febrero y la perilla de algodón abrió sus cinco ventanitas… y por ellas… como majada de corderitos, al conjuro de un hada, echaron a correr los hijos de las dulces peregrinas del oriente que un día se detuvieron en las chacras chaqueñas.

        Cuando la hechicera vino a cobrarse…  no encontró a ninguno de los pequeñuelos que quería llevar. Estos, escondidos en ropajes blancos, iban por la llanura corriendo y triscando como corderitos.

        Y… como esos ropajes fueron fruto de un hada… obra de la caridad… pues -¡  natural!  Todos los años realízase el milagro de nuevas vestiduras… y siempre hay un poquito de algodón para curar una herida… para preparar una venda… para coser un pañal…

        ¿ Quién dijo que ya no andan las hadas  o los ángeles buenos por las chacras chaqueñas? …

        Las que tuvimos la suerte de nacer en esas chacras… y ver crecer los algodonales… regados por sudores santos… removidos con amor por manos trémulas… sabemos que las hadas  viven todavía en las chacras chaqueñas…  Y aunque otros lo discuten con argumentos de ciencia tipo siglo 20… ¿Qué nos importa…! Soñaremos con las hadas de nuestros algodonales chaqueños… porque, el ser chaqueños  nos da derechos para sentir… y para soñar.

 

2. LA CAÑADA DEL CACIQUE LLORÓN

 

    Se narra como leyenda – aunque se asegura que tiene algo de historia-  el origen del nombre de una cañada que conocí hace veintiocho años cuando, llevada por mi vocación, fui, peregrina del silabario y soldado de la docencia primaria, a un pueblo chaqueño en formación.

    Un paisano me la contó mientras atravesábamos en tardo y perezoso cachapé la extensa “Cañada del cacique llorón”.

….Según la leyenda, en la época de los fortines y en cierta región del Chaco,  había un regimiento comandado por arrogante y altivo oficial, cuya simpatía era algo así como  un pasaporte en las tolderías del más altivo y joven de los caciques, con el que cultivó estrecha amistad sin ningún esfuerzo.

    ¡ Que bien parecían entenderse el joven cacique de las tribus  tobas… y el arrogante  y altivo capitán de las fuerzas de la Nación!

     Ambos tenían en común,  no sólo su juventud y su prestancia varonil… sino la herencia de un mismo sol de libertad  que los acariciaba ardiente… el amor a la tierra … y un  natural sentido del honor.

      Ya lo dije otra vez: en la leyenda, como en todos los hechos reales, las tierras argentinas pregonan su vocación de libertad, y… el mismo anhelo de libertad, identificaba tanto, que un cielo azul y blanco al cobijarlos, parecía enviarles la seguridad de su testimonio en una garantía de sus derechos comunes.

       ¿ Ham iacaiá?  preguntaba el capitán.

        Iacaiá noón  -respondía el cacique

       ¿ Somos hermanos?

        Hermanos buenos.

       Toda picada exigía esfuerzo… mucho esfuerzo y esa picada que estaban abriendo en selva virgen, exigía sudores y sacrificios. Allí estaba, regándola generoso,  el sudor del soldado y del aborigen.

      ¿ ham iacaiá ?

       Iacaiá noón.

       La noche era serena… la luna brillaba en lo alto… el capitán pensaba…,  y allá  hacia la costa correntina iban sus pensamientos como suspiros de amor.

      El cacique estaba en silencio. De pronto,  la confidencia puso acento de cálida intimidad… y – al día siguiente-  el cacique presentó al amigo la prometida de su corazón.

      Nunca hasta entonces la prometida de un cacique había osado levantar los ojos para mirar  a hombre alguno…

      El joven cacique había quebrantado una ley tribal  y el resultado iba a ser tremendo.

      Qué difícil le fue al capitán conciliar el sueño en las noches de luna llena.

     ¿ Qué tenían aquellos   ojos azorados de la muchacha toba, cuyo brillo lo perseguía ? Ya no se atrevía a preguntar más.

     ¿Ham iacaiá ? … porque temía la respuesta “Iacaiá noón”.

      Y la soledad y la maquinación se aniñaron contra él. Una vez el cacique tuvo que llevar un “chasqui´” del amigo a otro fortín lejano.

     Después… se escondió el sol para no ser testigo  de una traición…,  y la luna se puso flaca hasta el regreso del cacique.

     La ausencia del capitán y un toldo vacío  hablaron con elocuencia… y una furia salvaje  lo puso tras la huella de los  fugitivos.

   La huella se perdió en una cañada. El cacique no podía más… y ese hombre que jamás había llorado (porque los caciques no lloran) agachó la cerviz… y…  diz que se puso a llorar…

     ¡ Tantos habían temido su bravura!

     Al verlo así vencido… no faltó un soldado que lo escarneciera exclamando: ¿ Un cacique llorón!

      Si… lloraba el cacique… y el cielo se asomó a su dolor y refrescó sus sienes con frescor de lluvia.

    Desde entonces esa cañada no se secó  más, porque las lágrimas del enamorado conmueven todavía al cielo que año tras año llora de vergüenza y de dolor.

     Y agrega también la leyenda, que para curar el mal del cacique, los hechiceros de la tribu tuvieron que hacer muchos exorcismos… y las muchachas solas, las  lamaggaik ayudaron entonando su canción de soledad en un reclamo amoroso:  Iooo  sañoa… sañoa… sañoa

 

3.  EL  CHAJÁ

   

    El chajá es un ave muy discutida.

    Hay quienes la atan acerbamente, señalando la inutilidad  de su carne fofa con sabor  a jabón. Agregan además la molestia que ocasiona su grito estridente con el que  pareciera desafiar a quien se acerque.

    Otros en cambio, más dados a buscar condiciones buenas que a criticar  y escudriñar defectos, aseguran que el chajá es un precioso ejemplo de fidelidad; y es además, un ave muy útil al hombre, porque siempre anuncia con su grito, la llegada de los forasteros. Así, gracias al chajá, es muy difícil que las visitas inesperadas  y los indeseables asaltantes  tomen por sorpresa a los moradores  del rancho campesino.

    Siempre abrá tiempo de preparar unos mates sabrosos si la visita es grata…  o preparar la defensa si ella entraña peligro.

   Sea como fuere, la leyenda no es generosa con el chajá  y atribuye su oriegen a un castigo del Ñande Yara dirigida a dos lavanderas charlatanas, pendencieras y de mezquinos sentimientos.

      Era costumbre en la campaña  y sigue siéndolo aún, ir a lavar a las orillas del río o de los esteros. Las mujeres iban llegando con sus atados de ropa y ocupaban su sitio habitual,  pues… la costumbre da derechos… y algunas habían adquirido  ciertos derechos de sitio en las riberas del Paraná.

       Una mañana llegaron más temprano dos amigas  acompañadas de sus correspondientes maridos  y ocuparon un sitio que no les pertenecía. Era cómodo,  estaba a la sombra de un timbó… allí cerquita había una parte cubierta de gramilla en la que se podía asolear la ropa.

      Empezaron su tarea…  cuando de pronto llegaron  “las dueñas del lugar”.

      La discusión fue violenta y las intrusas ganaron por la fuerza.  Ellas tenían el apoyo decidido y enérgico  de sus maridos…  mientras que las otras estaban solas.

       Se reanudó la tarea… y el chasquido que producían las manos  enjabonadas al refregar la ropa, parecía una canción del trabajo, pero… no había paz.

       El sol ya calentaba fuerte y las mujeres seguían jabonando… jabonando.

       En eso pasó por allí una señora con un niño.

       Era una desconocida.  Tal vez se había perdido… y pidió a las dos lavanderas que charlaban sin cesar, un poco de agua limpia de su cántaro. Era para el niño.

       Estas se miraron… y se entendieron muy bien (porque siempre se entienden algunas personas) y aparentando una solicitud  rara en ellas,  ofrecieron a la desconocida un cantarillo rebosante de agua…

       El agua… pura espuma de jabón.

       La dulce señora…  ( que no faltó quien diga que fue Yasi, la luna) se alejó dolorida… es que su niño tenía sed… mucha sed.

      Un temor misterioso sobresaltó a las otras lavanderas. El  Ñandé Yara  podía enojarse con todas… y – para asegurar su inocencia-  empezaron ellas a castigar a quienes mostraron un corazón tan duro.

      Las dos egoístas huyeron juntas a reunirse con sus esposos…  diciendo agitadas  ¡ yajá, yajá ¡ (vamos, vamos ¡)

      Y era cierto Ñandé Yara  se enojó y… poco a poco ellas y ellos se fueron transformando a medida que gritaban y agitaban los brazos…  hasta verse convertidos en cuatro aves que recorrían el estero sin cesar..

      Aquellas parejas se fueron  multiplicando… pero el castigo del Ñandé  no les permitió recuperar sus antiguas formas.

      Sus descendientes siguen en pareja recorriendo esteros; cuando ven acercarse a alguien, gritan en recíproca invitación  a la fuga  yajá… yajá… grito que poco a poco se transformó en chajá.

     El temor que inspira en ellos la llegada de un forastero es atavismo; y… ese atavismo que los impulsa a gritar… hace que resulten cerca de los ranchos,  muy buenos centinelas.

 

4.  LAS CARUMBÉCUERA Y LOS  TAGUATOCUERA (Las tortugas y los gavilanes)

 

         Carumbé era una mujer  holgazana, perezosa y egoísta.

         Tan haragana era que nunca cosía las mantas.

          Tan perezosa… que, antes  de levantarse – cuando ya el sol estaba alto- sacaba un poco la cabeza, de entre sus cobijas deshilachadas, y la volvía a esconder…la escondía esperando dormir un poquito más . ¡ Que trabajasen los otros!

          Tan egoísta era como desconfiada. Cuando le pedían algo prestado,  por no hacer un favor, envolvía sus mezquinas pertenencias en su manta descosida y se iba a bañar con su carga a la espalda, asegurando que no tenía con qué vivir.

          Pero… si bien Carumbé era poco activa, en cambio era astuta… muy astuta.

          Un día mostró a un joven de la tribu una manta prolijamente trabajada con cueros de ratón  bien cosiditos uno al lado del otro. Estaban cosidos por una vecina, porque, claro, nunca falta alguna tonta comedida  a quien explotar… ni siquiera en las leyendas.

          Carumbé aseguró al joven que ese primor era – naturalmente- fruto de su laboriosidad.

          ¡ Y eso que la criticaban tanto!

          Como él era poco observador; y además inexperto y muy crédulo se casó  con, Carumbé  y en vez de corregirla  se hizo tan holgazán como su compañera.

          Y… como por desgracia las malas personas suelen juntarse… allí, cerquita nomás, había un matrimonio que tenía la mala costumbre de entrar en los ranchos en ausencia de sus dueños. Entraban con cualquier pretexto  y… siempre encontraban algo que llevarse.

          El se llamaba Taguató, y ella la  mujer de Taguató.

          El Ñandé Yara  ya estaba perdiendo la paciencia de verlos tan poco respetuosos de las cosas ajenas,… hasta que lo advirtió Añá  se puso muy contento… contentísimo.

          Se relamía mirándolos en sus fechorías y se dijo: “he aquí la pareja que me conviene”. Estos dos serán mis colaboradores y amigos… y… así nomás fue.(Ñandé Yara lo dejó hacer)

          Mientras estaban un día robando unos pedacitos de carne colgada en un rancho vecino, se notaron extraños… las uñas se les alargaban…  los pies se les ponían flacos…, se les estiraba la boca y se les aganchaba la nariz…

          Se miraron uno a otro asustados y,  al levantar los brazos movidos por el espanto, se dieron cuenta que echaban a volar. ( Los esposos taguatocuera [2] formaron la primera pareja de gavilanes).

         Volaron hasta la orilla de una laguna y se posaron en un árbol. Todavía seguían asustados, cuando vieron acercarse a Carumbé  y a su marido.

         Los  muy holgazanes habían cortado la manta en dos mitades ( una para cada uno ) por no hacer otra , y sólo les cubría la espalda. ¡ Qué indecencia!

          Iban a bañarse a bañarse como siempre. ¿ Para qué trabajar? Además podía llegarles visita y… ¿ A qué sacrificarse por los otros?

          Esta vez Ñandé Yara  se enojó mucho… muchísimo;  y para escarmiento de las mujeres holgazanas y de los hombres tontos  que las prefieren, allí nomás, en presencia de unos jóvenes que pasaban, trasformó a la pareja haciendo de ella el primer matrimonio de tortugas.

      Afirma la leyenda que, ni las Carumbecuera[3] perdieron su pereza ni los Taguatocuera  sus mañas.

 

5. EL CEIBO (Flor  Nacional)

 

         Ya florecen los ceibos… y, en las costas del Paraná, parecen borbotones  pregonando el sacrificio de una india que – lo dice la leyenda-  se ofreció en aras de la libertad.

        Bello holocausto de princesa india. Era hija de un cacique. Tenía la bravura heredada de su estirpe… y los guerreros la llamaban cariñosamente “Anahí”: Malita..

        Si, era brava Anahí…

        Un día se enfrentaron el acero español y la flecha guaraní. El león de Castilla y el yaguareté de las costas del Paraná estaban frente a frente. Todo parecía impregnado de una inquietud expectante…

        Hasta los pájaros desde sus nidos contemplaban la escena; el sol ponía color y brillo en los aceros…  y el agua rumorosa entonaba, con la fuerza de la corriente, una marcha guerrera  con acentos de profecía…

       De pronto, el cacique dobló la testa poblada de sudor… y  una mancha roja… bien roja, parecía fatídica llamarada en el pecho del guerrero guaraní.

       El poniente se teñía a la distancia con tintes de agonía; y… mientras los hombres  de la tribu huían  en dolorosa derrota  por la muerte de su jefe… el español  tornaba al barco… pero esta vez la victoria  dejaba en él  un sabor amargo… muy amargo:  en la costa había caído un valiente.

       Anahí no huyó… ; Anahí palpó la herida  fresca del indómito padre. Y… una fuerza  loca… fuerza selvática de virginal fiereza en que florecía  su raza, la obligó a  erguirse.

       Los vientos llevaron su grito de guerra… y las huestes convocadas acudieron al combate.

      El testimonio de la luna que se asomaba curiosa reemplazó al ardiente testigo que se ocultó de prisa.

      Anahí cayó prisionera… y  la oscura bodega del barco fue su calabozo.

      Ella… Ella…, en el oscuro calabozo sin ver el sol…, sin contemplar la luna …, sin mirar la tierra… sin gritar sus derechos !

      Uno tras otro los lebreles y carceleros fueron cayendo. Anahí parecía una débil mujer… Pero era una cachorra de tigre americano… heredera de una estirpe que no quería entregarse.

      Ya había caído el tercer centinela  en vergonzoso y oscuro combate  allá en la bodega  del barco español… y,  la ira del capitán no tuvo límites. Esa rebelde merecía la hoguera.

       La leña colocada al pie de un árbol ribereño… y  sobre los leños: Anahí, fuertemente atada al tronco..

       Ya subían las lenguas de fuego envolviéndola toda… y el tronco amigo pareció suspirar hondo… muy hondo. El  corazón del árbol hospedó a la bella muchacha a quien los españoles vieron desaparecer.

       Poco después, en las ramas del árbol generoso, brotaron flores rojas… bien rojas que agitadas por el viento parecían desgranarse en arengas.

      Es Anahí que, año tras año, sigue gritando a todas  las generaciones, que nunca es más bello el precio de la sangre que cuando se vierte en defensa de la libertad.

…… Un gorro frigio nos habla con elocuente simbolismo desde el corazón de nuestro Escudo Nacional… y mientras recordamos con los maestros  argentinos que “ Dios hizo a los hombres y soberanos a los pueblos”,  en las costas del Paraná los ceibos empiezan a florecer.

 

6. LEYENDA DEL HORNERO O ALONSITO

 

      ¿ Quién no conoce al hornero o pájaro gaucho, que con su traje democrático, sobrio de trabajador trae suerte al hogar de los campesinos?

        Porque, la superstición popular lo afirma: “ En casa con nido de hornero no caen rayos”… y, como las supersticiones suelen ser a veces  más respetadas que las leyes, el pájaro albañil tiene el privilegio de hacer su nido donde quiere: en los horcones del rancho, en el crucero del pozo, en los postes de los corrales o, ¿por qué no? en las cornisas de las casas de construcción más sólidas.

       Nadie se atreve a robar los huevos del hornero; y menos aun, a destruir su nido de barro, que vieron construir en todos los campos argentinos.

       Los tobas de las costas del Bermejo y también los guaraníes de Corrientes, cuyo antagonismo tiene serios precedentes en la historia de las tribus del Chaco y de nuestra provincia vecina,  están sin embargo muy de acuerdo  con respecto al origen de este simpático pájaro que llaman  cariñosamente “Alonsito”.

      Muchas veces me pregunté: porqué en ésta y sólo en esta región de la Patria se lo llama así; y  esta imaginación mía me trajo como sugerencia, a modo de explicación, el recuerdo de un hombre cuya figura registra la historia: el fundador de la primera ciudad chaqueña, que hiciera construir las viviendas con barro. Don Alonso de Vera y Aragón, a quien allá por mil quinientos ochenta y cinco, los habitantes de Concepción de la Buena Esperanza, del Bermejo y tribus vecinas, conocieron en su arrogancia… si bien algunos lo apodaron con el feo nombre de “cara de perro”, otros en cambio lo habrían llamado “don Alonsito”.

      Y suena tan lindo ese nombre “Alonsito”, justamente porque en el Noreste argentino, corresponde a un pájaro que es ejemplo de afecto y fidelidad.

      Quienes hemos pasado la infancia en el campo y tuvimos ocasión de observar  ese gran escenario que nos brinda la Naturaleza con sus artistas,  siempre en condiciones de ofrecer  gloriosos idilios como el hornero… o terribles dramas como el Caburé, conocemos la solicitud  con que construye su hogar de barro, con “sala y alcoba” siempre atento a la seguridad de la familia.

       No quiere el alonsito que su amada y sus hijos estén expuestos  al peligro de algún diente o de alguna garra o de alguna mirada intrusa.  Por eso construye el nido, que es “creación de amor” con precauciones extremas y seguridades a toda prueba.

      Tiene dos habitaciones: un vestíbulo con puerta hacia el Norte y a continuación la alcoba nupcial bien resguardada. La pareja de horneros es muy reservada y  considera sagrado el recinto de sus intimidades  y secretos.

       En torno a tan singular pajarito la tradición oral,  con ligeras variantes nos ofrece esta leyenda.  En cierta tribu había un joven guerrero muy apuesto y una jovencita esbelta…, más esbelta que los juncos de los esteros y cañadas.

        El guerrero y la joven estaban enamorados; pero el cacique elegía entre los mejores para esposo de su hija y… el joven era uno de los mejores.

        Entonces, dispuso que todos los guerreros apuestos  participaran de unas pruebas de competición para ganar a la hija del cacique.

        El joven guerrero tuvo que alistarse  obligatoriamente y triunfaría  en todas las pruebas. Su honor, su linaje, su arrogancia, su temple de luchador, le acordaban el premio: sería suya la hija del cacique.

        Avanzó el tribunal…  con la solemnidad de los rituales primitivos; pero… a medida que se acercaba el Jefe de la tribu, el joven iba achicándose, achicándose presa de un extraño temblor. Por último dio un salto, y convertido en pájaro voló hasta la copa de un árbol.

       Poco después, otra avecilla igual  se le reunió y entonando una canción de amor,  fueron a preparar su nido de barro.

       La joven esbelta como los juncos y  el bravo guerrero de la tribu, formaron la primera pareja de horneros por obra del amor, y… frente a la obra del amor, todos se rinden en respetuoso homenaje.

       Lo respetan los campesinos,  lo saludan los vientos… lo acarician y refrescan sin dañarlo las lluvias amigas,  y le cantan los poetas.

 

 

7. LEYENDA DE LA PALOMA

 

Después de crear la Naturaleza, el GRAN GENIO, y antes de crear la primera pareja humana, quiso  crear  un  ser  manso… humilde.. y  preferentemente   blanco… destinado  a demostrar algún día  a los hombres cómo es el corazón  de las criaturas humildes… y, por humildes y mansas , más gratas a la contemplación de su creador.

       Recorrió muchos lugares… hasta que, a orillas de una laguna,  encontró tierra blanquecina y con su barro, pudo hacer después de  muchos ensayos, la primera paloma que lo dejó satisfecho…  muy satisfecho.

       La paloma era linda…, muy linda;  … mansa…  muy mansa, humilde y pacífica; pero… no parecía feliz.

       Es que se había mirado en las aguas  y se había visto distinta de todas las otras aves; era más blanca que todos los otros seres de su alrededor.

       La paloma no conocía el valor de la blancura, porque – ¡ qué casualidad! todavía no había hecho el Gran Genio , flores de ese color.

       Por eso… tuvo vergüenza de ser blanca. ¡ Pobre paloma!

       Con la congoja de los humildes gimió  en continuo sollozo: u  u  u  u

       El Gran Genio  miró hacia abajo. Estaba recreándose en la contemplación de su obra…. cuando, de pronto, advirtió los gemidos; y al escuchar ese lamento triste, se acercó a la desconsolada avecilla.

      La vio sufrir y,… – a pesar de considerarla la más bella de sus criaturas- ¡ cosa rara!, la dejó con su dolor. Parecía demasiado satisfecho de su obra.

      Ella no comprendió entonces… no podía comprender…

      Se escondió en la espesura de la selva y tradujo su angustia dándose picotazos en el pecho.

      Quería destrozarse el corazón…, ese corazón que parecía ahogarla.

      El dolor le quitó el sentido y el rocío de la mañana se lo devolvió al día siguiente.

       Amaneció afiebrada;  necesitaba beber agua fresca,  y… al acercarse a  la laguna más próxima, vio reflejada una mancha roja que tenía su blancura, producida por la herida.

      ¡ Pobre paloma herida…  pobre palomita blanca embellecida  por las señales del dolor!

       Se encontró extraña… Arrepentida y temerosa se presente ante el Gran Genio  y él la encontró más hermosa aún. La mancha era ocasionada por una herida del corazón  y eso no lo había previsto para acrecentar la belleza de sus obras.

       En vez de amonestarla, alentó a la cándida avecilla, y admirando su valor  quiso perpetuar la manchita para recordar algún día a los hombres, que quien ha conocido el dolor… florece en tonalidades de belleza incomparable.

      Y,  no faltó después  algún misionero, que, al recoger el acervo espiritual aborigen en materia de folclore, completase la leyenda firmando que ese corazón humilde, manso y sangrante, perpetuaría en las selvas de América, el recuerdo de otro corazón sangrante  cuyo simbolismo desentrañarían los tiempos.

       Y los tiempos… qué bien desentrañaron el simbolismo de un corazón sangrante… y de la fuerza redentora del dolor.

….. Esas palomitas que en algunas regiones han ido cambiando algo su tinte blanco…, no cambiaron  la candidez de sus sentimientos, ni la humildad y pureza de su estirpe mansa… y; si siguen escondiéndose en los bosques argentinos, en los que todavía se escucha su gemido: uu… uu… uu… uu… que adquiere ante los oídos de algunos hombres, ecos de fervorosa oración.

 

8. LEYENDA DE LA MUJER

 

    El Noreste Argentino ha sido escenario de muchas creaciones del  Gran Genio. Así lo afirman todas las tribus que habitaron esta región, fecunda en leyendas y en personajes mitológicos.

    Hay un punto en que las tribus están de acuerdo con respecto a la mujer: ella es inferior al hombre; debe subordinársele en todo. Bueno, en todo lo que no sea el trabajo. En eso… ella debe ser la primera.

     Los guaraníes lo explican de una manera muy sencilla: el Ñandé Yaya  o Gran Genio, jefe de los Iyaras hizo dos hombres; los hizo directamente él y después mando a uno de los Iyaras , o servidores suyos,  que hicieran dos mujeres, uno para cada uno y se las entregara.

….. Ellas, por consiguiente, no tienen la misma prosapia que el varón.

      Los tobas y los mocovíes, con algunas diferencias, atribuyen a la mujer un origen misterioso.

      Según ellos, hace muchos años la vida era muy linda y fácil. Los hombres eran pocos; vivían tranquilos, iban a l monte a buscar frutas y raíces o a cazar… pescaban en el río  y… todo lo repartían como hermanos. Se acostaban cuando veían acostarse el sol  y se levantaban cuando el sol empezaba a asomarse al nacer el nuevo día.

      Cierta vez… la cacería fue extraordinaria; los hombres volvían cansados… y con muchas presas para repartir. El sol ya se ponía dormilón cuando llegaron al paradero. Tan fatigados estaban, que dejaron las presas amontonadas y se echaron a dormir.

     A la mañana siguiente amanecieron hambrientos. Fueron a realizar el reparto, pero.. ¡Oh! Sorpresa.  No había nada; sólo encontraron rastros de unas pisadas que parecían de hombre. Era increíble: no había en los alrededores más hombres que ellos… y  estaban todos. El misterio los conmovió profundamente y resolvieron investigar acerca de la existencia de esos seres con pies de hombre, invisibles durante el día.

     Se internaron en el bosque; extrajeron miel, frutas, raíces en abundancia… y dejaron todo junto en un lugar estratégico: Mientras los demás se fueron a dormir,  quedaron algunos de centinela y,… ya bien entrada la noche,  vieron una cosa extraña, muy extraña. Del cielo comenzaron a descender unas sogas y… en la punta de cada una, venía un animalito muy parecido al hombre; pero que  no era hombre: ¡ Era muy lindo!

     Despertados oportunamente todos los demás, se ocultaron tras de los árboles, entre los matorrales y las enredaderas, y se pusieron a observar. Aquellos seres que parecían tan lindos, querían llevarse todo. Salieron ellos de su escondrijo… cortaron las sogas y tomaron prisioneros a los personajes que resultaron ser las mujeres  a quienes llamaron lamaggaik y allí vino lo grave. Primero eran de todos.  Les enseñaron a extraer raíces, a recoger frutas, a preparar la algarroba, a buscar el corazón de las palmeras… y también a limpiar y aderezar el pescado. Y… como resultaron útiles,  y todo lo hacían bien y… como además eran lindas, cada uno quiso tener una mujer para el solo. Y… en el reparto- como no alcanzaban – riñeron por primera vez y así se originó la primera guerra.

    El número de hombres descendió considerablemente a tal punto que alcanzaron una para cada uno. Después el Coptanoón  debe haberlas perdonado pues tras de muchas lunas, en cada toldo se oyeron vagidos de niños  y las notas del llanto infantil tenían acentos de esperanza..

    La mujer cobró jerarquía… pues si por ella habían muerto muchos varones en lucha fraterna… por ella se multiplicaron los hombres, como los cachorros de la selva y como los pichones de los nidos.

     Desde entonces la mujer… cuyo origen sigue siendo un misterio para los tobas, empieza a valer, como persona, con el comienzo de su maternidad  que es para ella algo así como una redención y… por eso tal vez, la mayor pobreza que se puede ostentar ante la mirada de una toba es no tener marido.

     La gratitud de la india para con quien la saca del oprobio es la esterilidad permitiéndole ser  alguien, no tiene límites.

     Es la servidora agradecida, atenta y leal de su lalamaggat al que se dedica por entero, cambiando así su nombre de lalamaggaik por el de lamogguá , que quiere decir : mujer con dueño.

     Cuando por alguna causa es abandonada, cosa que rara vez ocurre en las tolderías, la pobre india llora su desventura y, en una tentativa última,  canta  en las noches de luna llena; canta su congoja y su esperanza. Canta tratando de hacer de los vientos sus aliados, para que los ecos de su canción le digan al ausente cómo es su dolor, pero cuál es también  la alegría que espera entregarle si retorna al hogar.


Iooo sañoa  sañoa  sañoa

Iooo sañoa  sañoa  sañoa

Iooo  sañoa  sañoa  sañoa

Iooo  sañoa  sañoa  sañoa

Iooo  sañoa  sañoa  sañoa

Esañoa  esañoa  esañoa

Esañoa  esañoa   sañé

Iooo  sañoa

Eioooo  soooo

Iooo  sañoa

Eiooo  sañoa

Iooosooo  o  iooosañoa.


      

Al escuchar el canto no tardarán en asociarse a su intención  las mujeres vecinas, hasta que  – para ayudarla  y reforzar la súplica – intervienen también algunos hombres y… hasta los animalitos de los esteros  y de la selva; resultando así un concierto de inspiración primitiva con caracteres de ritual selvático.

       Si el ingrato no volviera  durante esa luna, es porque no ayudaron bastante a la hermana dolorida… o porque el ausente está poseído  de los malos espíritus  y  hay que recurrir a los hechiceros.

      Después de los exorcismos y el vigoroso jele jele  coreado por todos  con fieras contorsiones  en torno al toldo abandonado…, aseguran que siempre vuelve.

 

9.LEYENDA DEL SAPO

 

     Hasta ahora referí leyendas aborígenes vinculadas con el Gran Genio, autor de todo lo bueno, al decir de los tobas.

      Hoy me referiré a  Cagüen , el genio maligno autor de todas las desgracias.

      Su solo nombre repugna al espíritu toba, que es inocente… y noble… candoroso, como el de los niños.

      Así como el Coptanoón hizo del sol su habitat, pues sólo estaría a gusto viviendo en la luz… el Cagüen con su séquito de servidores maléficos,  habita en la sombra, en los lugares húmedos y oscuros… en la espesura del bosque, en la que no se filtran los rayos del sol… y muy especialmente en el nublado, al que Noón  logra vencer siempre barriéndolo con el viento o con la lluvia.

     Así como el Gran Genio tiene a su hijo dilecto el “Chimiggaichik”  o el picaflor, el Cagüen también tiene el suyo, tan oscuro y feo como él, es el Cologalogó al que nosotros llamamos sapo.

    Dicen nuestros hermanos, los tobas, que el sapo es producto de la envidia. Por eso es tan feo.

    Ocurrió así: Cuando el Cagüen  vio al Chimiggaichik, en quien pareciera gloriarse la luz del sol…, pensó hacer con él  otra criatura, a quien admirasen los vientos,… las plantas… y temieras todos los seres de la tierra.  Sería su hijo dilecto… su hijo de confianza… algo así como su secretario privado… y  tendría un nombre destinado a impresionar a los tobas, con su sonoridad. Lo llamaría “Cologalogó”.

    Dicen que puso Cagüen todo su arte, todo su espíritu,  todos sus afanes en esta obra trascendente.

    Amasó barro de una poza inmunda…,  tomó de su habitat, la sombra,  el color que le imprimiría el tono externo de su parentesco…, después quiso infundirle su espíritu para que en todo se pareciera a él; y al soplar con las fuerzas todas de su sentimiento de envidia, le estiró la boca alargándola hacia los costados …,  y al agrandarse la boca empujada hacia atrás. Le saltaron los ojos.

…. Después… el Cagüen  le dio un beso paterno que dejó manchas en el cuero rugoso… y, para terminar, lo consagró caballero de la fidelidad y custodia del honor de su estirpe… y levantándolo bien alto lo echó a volar.  La criatura cayó pesadamente al suelo y empezó a saltar rumbo a la sombra. El Cagüen  había creado el  sapo..

     Y… si la figura del cologalogó es opuesta en toda su torpeza a la grácil figura del chimiggaichik su misión no es menos opuesta.

     Mientras el chimiggaichik ama la luz y se lanza a los aires en cumplimiento de su nobilísima misión, el colagologó odia todo resplandor. Lo odia tanto, que durante el día se esconde bajo las tablas… tras los muros…, y busca preferentemente los sitios húmedos y putrefactos en los que toma íntimo contacto con su progenitor.

    Cuando en los días que preceden a las tormentas, el nublado se hace denso… tan  denso que oscurece el sol… ríe el  colagologó  complaciéndose en el triunfo de su padre…, ríe estirando la bocaza fea… y levanta su voz sonora como pregón de tinieblas… para anunciar el triunfo de Cagüen.

    Es entonces  cuando, ciertas personas que sólo conocen  las consecuencias por la observación de los hechos, dicen con indiferencia: “ lloverá  porque canta el sapo”, Los tobas frente al peligro de la oscuridad que amenaza en pleno día, inician sus imploraciones y terminan con insultos al estúpido secretario, que sólo sabe esconder su figura pesadamente ridícula y… desde su escondrijo levanta su ridícula voz.

    Carcajadas triunfales, destinadas a demostrar al genio que no se le tiene miedo… y escupidas de asco son la culminación  de los exorcismos que hechiceros y amigos realizan para conjurar la astucia de Cagüen  y la estúpida alegría de colagologó.

    Por eso… cuando  empieza a llover… y se apaga la voz del sapo… los exorcismos tobas parecieran quedar prendidos en el bosque como un desafío     Hera,  Hera… 

 

10. LEYENDA DEL PICAFLOR

 

    El picaflor, a quien los indios llaman  “schimigaichik”, es un pajarito sagrado que jamás se atreverían a herir.

    Esta graciosa avecilla, oriunda de América, es nada menos, que   la expresión de la libertad…, y nada menos que la libertad de los espíritus.

    Es el hijo dilecto del  Coptanoón, que tiene aquí abajo muchos servidores, pero cada uno con un destino diferente.

    Y el destino del picaflor no puede ser más bello: liberar a las almas de un castigo que las tiene errantes y alejadas de su morada final.

    El genio máximo, sostienen los tobas, no hizo las almas para la tierra, sino para la luz y para las alturas.

    Castigadas por una falta de misericordia, sus almas están condenadas a no subir hasta el Genio, por si mismas.

    Desde que ocurrió esa desgracia tremenda, hace mucho tiempo, cuando un toba se muere, sus hermanos lo entierran en un lugar florido del bosque, casi siempre en la orilla.

    Le dejan la cabeza afuera  durante varios días y,  para evitar que los hambrientos caranchos lo hagan presa de su apetito y voracidad…, lo cubren con ramas de espinillos.

    El alma del difunto se escapa por la nariz… o por los ojos…, o por la boca y busca refugio en alguna flor próxima; pero… como la vida de las flores es tan breve, tiene que buscar frecuente refugio,  y así anda errante recordando sus pasadas culpas…, de flor en flor.

    Después… los tobas cubren piadosamente la cabeza yerta; y así el cementerio aborigen parece un conjunto de hormigueros o tacurúes.

    El  Noón  contempló un día esos sitios  de aquí abajo… y vio también a las almas errantes buscando refugio entre lianas y yuqueríes.

   Conmovido, tomó haces de luz de su luminosa habitación y formó una nueva criatura, a la que infundió su espíritu con chispas aladas de amor a la libertad…, con un corazón dispuesto al sacrificio por la liberación de los espíritus esclavizados…,  y con un pico largo… largo… capaz de extraer de las entrañas  de las flores silvestres, las almas refugiadas en ellas.

 …Esa criatura es el schimigaichik  o picaflor, que en los días de sol cuando así lo dispone el Gran Genio, anda volando por los bosques y chacras,  inquieto y tembloroso por la emoción de su destino, se detiene de flor en flor. Busca almas para llevarlas al  Genio.

    Por eso los tobas aman y respetan al schimigaichik.

….Por eso no hieren a los picaflores…, y por eso,  cuando los días nublados se suceden insistentemente… y los schimigaichik  no se acercan a las costas floridas de los bosques de mi provincia, imploran los tobas:      iooo  sañoa   sañoa  sañoa  iooo  sañoa    sañoa   sañoa  iooo…   sañoa …      iooo  sañoa   sañoa    iooo  sañoa …sañoa…sañoa ………

 

11. LEYENDA DEL CARPINCHO

 

       Nuestros hermanos, los tobas, son generosos y solidarios.

       Entre las virtudes que cultivan las tribus, para asegurarse los beneficios de la luz y la protección del Noón , se cuenta en primer término la generosidad.

       Tal vez la tradicional hospitalidad gaucha de la que tanto hacemos gala los argentinos de ley… tiene su inspiración en las tolderías.

       Allí todo se comparte, todo, hasta los castigos. Los tobas tienen un sentido social invulnerable a toda costumbre extraña; de manera tal, que el egoísmo no puede sentar sus reales en la tribu.

       El sentido moral de los valores colectivos  no les permite expresarse en singular; en último caso el “yo” equivale al “nosotros”; no hay “mío” , sino “nuestro”.

       La hospitalidad es un deber. Hecho ley en la carne y en la mente de cada uno, y consideran que faltar a ella trae males tremendos

…….Todavía tienen presente un castigo aleccionador que recibieron por culpa de una hermana de sentimientos mezquinos.

        Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, cuando todo era paz y alegría; caía la tarde las mujeres preparaban el magno alimento con raíces y pescados… los hombres en rueda fraterna, compartían sus pitadas mientras conversaban sobre los accidentes de la pesca.   De pronto… a la vuelta de un bosquecillo de espinillos, apareció una vieja. Venía cansada… se había perdido…, ya no podía volver a su toldería sin que la sorprendiese la noche… y pedía asilo a los hermanos.

       Un toba la escuchaba en silencio,… y… cosa rara; no quiso ayudarla. Saliéndose de la ley tribal, con gesto terminante de negación absoluta le contestó: caicá  ( no hay)…

    .. No había hospitalidad para la fatigada y triste peregrina… y la vieja al perderse tras el montecito de espinillos gimió dolorida y acongojada.

        El cielo empezó a cubrirse de nubes. Los truenos rompían el aire, amenazadores…, y  hasta el rayo apareció como dando latigazos, aquí y allá.

        Una lluvia persistente y furiosa cayó durante días y noches, castigando a los tobas, ya hambrientos.

        Al fin, pareció aplacarse la ira del Noón, el sol de un día nuevo brilló cual promesa de perdones dorados, con sonrisas de esperanzas jugueteando  sobre los pastos verdes y tiernos…

        Los hombres y las mujeres fueron juntos al bosque… y, oh!  dolorosa sorpresa: el castigo era más grande que los truenos  … mayor que los relámpagos; más terrible que el nublado mismo…  Allí, tumbado en el suelo estaba un árbol sagrado, el más alto del bosque,  cuyas ramas antes se confundían con las nubes.

      Por ese árbol las almas de los muertos, trepándose de rama en rama, subían a reunirse con el genio.

      Azorados observaron el tronco cortado por dientes menudos… y… allí, a poca distancia, vieron alejarse una figura extraña. Era la vieja que, transformada en carpincho había derribado el vínculo que los unía al Noón.

       Desde entonces, las almas de los tobas no tienen por donde subir  a la región luminosa donde habita el genio..

       No volvieron a crecer árboles de esa especie; porque los  carpinchos, multiplicados, siguen destruyéndolos en cumplimiento de la antigua maldición.

 

12. LEYENDA DEL PALO BORRACHO

 

      El Coptanoón, que había creado aquí abajo todo cuanto la Naturaleza ofrece se detuvo a contemplar a sus hijos – cuyos cuerpos habían animado con chispas de luz – y antes de retirarse a su luminoso habitat dejó servidores que los auxiliaran.

      Entre los seres que tenía a su servicio el Genio, poderoso y justiciero, había animales y plantas…, y entre éstas, un árbol cuyo oficio era procurar maternalmente que no faltase alimento a los tobas de las costas del Ipití ( río Bermejo).

      Este árbol tenía el tronco abultado, como si fuera un vientre grávido; y de sus entrañas, dicen que salía el germen de muchas vidas acuáticas, cuyo alimento cotidiano hacía  fácil la existencia de los hombres.

      Cuando disminuía la pesca y ellos encontraban amenazadas de esterilidad las aguas del Ipití, realizaban en torno al árbol ventrudo, a quien comenzaron a llamar “ la madre”, ceremonias y rituales destinados a peticionar abundancia de peces.

      Y, “ la madre” parecía escucharlos: su vientre se iba hinchando más y más, para luego agitar allá adentro sus entrañas,… y tras el misterio del abultamiento, la generosa respuesta se traducía en alimento abundante. Si los ruegos habían sido atendidos; las aguas – hasta entonces quietas – empezaban a moverse y a llenarse de peces que la madre gestara pródigamente en su  seno.

      Este acontecimiento era celebrado durante semanas enteras,  con danzas y canciones que ponían acentos de inspiración agradecida en amas márgenes del Ipití.

       Un día… ya había pasado el invierno,  las tribus habían reñido… las aguas estaban quietas… y los peces se movían en la costa. Ya iban quedando pocos.

        Los tobas se acercaron a “la madre” y entonaron sus peticiones.

         Durante muchas noches, apenas salía el lucero,  las notas angustiosas de un himno  suplicaban:  Era, era, era, gait…

         Pero el árbol parecía indiferente  ¿ es que estaba enojado?

         Y allá se perdían los ecos, tras el último ramaje: era, era, era, gait…

         La angustia iba en aumento… el hambre ya se sentía… ¿ Es que “la madre” estaba enojada?

         Y no faltó el ingrato que,  preparó su arco… eligió una flecha fibrosa… flecha de guerra, con el huesito en la punta para que lastime y penetre hondo… y apuntó al vientre de “la madre”  que ya empezaba a abultarse lentamente.

        Al traspasarlo, arrancó con el grito temeroso de la tribu, el trueno en que rugía la ira del Noón.

        Se enlutó el cielo,  y… a lo lejos, un ruido extraño se sintió venir como amenaza justiciera…

         Los tobas tuvieron miedo… vieron agitarse las aguas  que parecían teñirse en sangre… y,  el río empezó a crecer, a crecer,  de un modo alarmante,  como si persiguiera con su furia a los ingratos.

         Estos, ocultándose tras los bosques vecinos, se alejaban huyendo del castigo.

         Cuando el río pareció aplacarse y las aguas volvieron al cauce  fueron en busca del árbol herido para pedirle  que los perdonase. Lo encontraron si con el vientre cubierto de gruesas espinas  con las que parecía rechazarlos.

         Las suplicase repitieron una  y otra vez…   Iooo  sañoa   sañoa   sañoa  iooo   sañoa   sañoa   sañé  e  sañoa    e    sañoa    sañé

         “ La madre” debe haberlos perdonado, porque dicen que en el Bermejo siempre hay pesca. Pero… eso si, el ruido de la creciente que baja enfurecida todos los años, les recuerda ese episodio, mientras las aguas teñidas de rojo de ese río al que ahora llaman Inaté, les está mostrando el horrible castigo que trae  el revelarse contra “la madre”.

         ¿ Que ella los perdonó? ¡ No cabe duda! La prueba está en que las flores del palo borracho, como algunos dieron en llamarlo después, son cada vez más hermosas.

         ¿ Por qué entonces la coraza de espinas? Dirán algunos que “la madre” lo perdona todo; pero el justiciero no perdona  que se ultraje a una criatura tan digna de respeto y veneración.

         Un hombre arrojó la flecha… y el Genio  supo dónde poner las espinas.

         Todavía ahora, en las noches de luna llena, cuando la crecida arremete en salirse de madre… los tobas cantan  en la lejanía de los bosques:   eiooo  sañoa, eiooo  sañoa,  e   sañoa   e   sañoa   sañé

 

13. LEYENDA DEL TIMBÓ

 

En la vasta llanura chaqueña la vida era fatigosa y dura durante los meses de verano.

            Atravesando grandes distancias, a pie o a caballo,  se encontraban algunos modestos caseríos  visitados de vez en cuando por algún ciego y su lazarillo.

            La llegada del ciego con estampas y baratijas y algunos libros de viajes  o vida de santos, era  siempre un acontecimiento; y… al modo de los juglares, el viajero encontraba hospitalidad y afecto en los abnegados pobladores del Chaco legendario.

Un día Timbó, anciano ciego, atravesaba el campo chaqueño con la ayuda de su lazarillo..

             La saca enorme contenía los alimentos para el viaje y los libritos para la venta. La mano apoyada sobre el hombro de su lazarillo se hacía cada vez más pesada;  y los ojos sin luz sentían, a pesar de las sombras eternas  las fuerzas de las brillazones que castigaba la mirada dulce del lazarillo, a quien Timbó amaba como a un hijo.

            Iban atravesando una cañada. Era a la siesta.

            El niño miró hacia el cielo y vio a los pajaritos volar libremente;  miró hacia el bosque… y la agreste selva parecía entonar allá lejos, con la música del ramaje verde, himnos de libertad para invitarlo a disfrutar de un derecho común.

           Él, siempre había  tenido que vivir sujeto a Timbó, el amigo que lo trataba bien, pero cuya mano temblorosa  siempre sostenía sobre el hombro como un peso que lo esclavizaba.

           No había tenido amigos de su edad.

           Estas reflexiones hechas a campo traviesa, dieron al lazarillo una fuerza extraña…, tan extraña, que sin saber cómo, separó bruscamente la mano de Timbó y echó a correr en aras de la libertad.

          El ciego no pudo comprender lo que pasaba. Llamó al niño una y otra vez. Lo esperó confiado porque lo amaba y creía en su lealtad. Sus ojos en eterna noche  no pudieron contar las noches y los días; pero él esperaba… esperaba… echando el oído en tierra  con la esperanza de escuchar sus pasos.

         El viento de la cañada se mostró implacable;  la lluvia le caló los huesos, y un frío de muerte recorrió el cuerpo del anciano. De pronto creyó escuchar unos pasos; una tibieza amorosa recorrió su cuerpo, y derramando cálidas lagrimitas, se sintió transportado a una región muy hermosa.

        El corazón no le latía más.

        Llegó la primavera. En aquel mismo lugar creció una plantita, primero tímida y temblorosa como la mano de un anciano que se tiende pidiendo caridad…  después fuerte y vigorosa, como un corazón noble que confía y espera.

       Pronto fue esa planta más alta que la selva vecina. Tenía prisa por crecer y ya en lo alto se cubrió de flores, pequeñas como lágrimas, para mirar a la distancia. Quería ver… después multiplicó sus orejas y agachando las ramas hacia la tierra  pareciera que todavía confiara escuchar los pasos del ausente.    

     Esta es la leyenda del timbó, un árbol de la región, cuyo fruto, llamado vulgarmente “oreja de negro” cae al suelo siempre del mismo lado como una oreja en actitud de escuchar.

      Y dicen las gentes del campo, que los que viven en ranchos a la sombra de algún timbó jamás se traicionan porque el timbó es símbolo de lealtad.

 

14. LEYENDA DE LOS MONITOS Y DE LOS VIENTOS

 

       Hay en los bosques chaqueños  unos monitos muy graciosos a quienes la mayoría de las personas llaman “titis” y que nuestros hermanos, los tobas denominan “miriquinás”.

        Tienen la cara redonda, distinta de los otros simios,  los ojos también redondos que,  hasta cuando parecen  reír  encierran  tristeza… mucha tristeza.  De niña… recuerdo haber sufrido oyéndolos llorar al caer la tarde.

         Para la fantasía del indio todo en el bosque, y fuera de él tiene su historia. Los monitos también tienen su historia  y… los vientos la suya; ambos tienen un vínculo en común: la madre

         La leyenda… o historia dice  que había unos chicos traviesos que durante la siesta,, en alarde de desobediencia, se escaparon de la choza y se subieron a un pindó1  a comer coquitos.

       Pocos minutos después pasó por allí un niño huérfano; tenía hambre… y viéndolos comer, les pidió una frutita.

       Los muy pícaros comenzaron a burlarse; comían la pulpa de los cocos y le tiraban el carocito pelado

       El pequeño sufría mucho. Cuando siguió su camino, tenía los ojos húmedos; pero Coptanoón, que no deja de contemplar las acciones de aquí abajo, castigó a los egoístas  condenándolos a no ver más a sus madres.

       Fue así como, satisfecho su apetito… redondas las barriguitas de golosos desordenados, intentaron bajarse y no pudieron.

       Llamaron a la madre…, pero ya era tarde. Coptanoón  la había llevado lejos… muy lejos. Ellos no la vieron más.

       Por eso su mirada es siempre triste…, sus ojos parecieran querer escrutar las grandes distancias.

       Un día los traviesos, convertidos en monitos, sintieron tras angustioso remordimiento, algo así como un consuelo, traducido en caricias. Un aliento maternal  los besaba envolviéndolos en dulce manto de frescura y cariño.

       Era el viento. La madre no había podido olvidarlos.

        Allá lejos… muy lejos, había generado con suspiros nuevos hijos, son los vientos , con los que trasmite hasta ahora, sus caricias a los huérfanos que ya no la pueden ver.

       Por eso, cuando el calor se hace intenso, en los días de verano y “ no se mueve ni una hoja”, lloran los monitos en la selva. Lloran por la eterna ausencia de la mamá.

       Por eso también, cuando la primera brisa fresca conmueve el bosque, y se acerca a los “miriquinás”, éstos redoblan sus lloros, en un temblor esperanzado…, como el de los niños, que desde la cunita  sienten aproximarse los pasos de su madre.

       Después…, el beso del viento…, un poco más fuerte cada vez, y luego: lágrimas, muchas lágrimas. Lágrimas que todo lo fecundizan: la lluvia.

       Y… la selva toda; y el campo vecino, reciben los beneficios de la lluvia.

       ¡ Benditas lágrimas que mueven el mundo  y que sólo a los corazones impermeables dejan indiferentes!

       Nuestros hermanos, los tobas, que crearon esta leyenda, aman a los vientos; los aman y los consideran de buen augurio, aunque  a veces arrastren consigo sus chozas . con los vientos no se enojan nunca, porque sería rechazar a la madre que los besa, en suave caricia cuando la brisa es leve…, en desbordante amor  cuando el aire se mueve con fuerza…, en reprensión enérgica, cuando el remolino sacude la toldería  y arroja lejos los míseros enseres…

      Es la madre, piensan los tobas… y ante la madre, nadie se revela.

      ¡ Cuántas lecciones del corazón podrían aprenderse en las tolderías.!

 

 15. LEYENDA DE LA PASIONARIA

 

      Esta es una  leyenda de amor, que encierra una historia triste… muy triste. El sacrificio de las criaturas nobles, víctimas de los prejuicios, cuyo compromiso sellaron en el más profundo secreto y no quebrantaron jamás.

      Había llegado un día un capitán español… y con él, una hija cándida… delicado exponente de la belleza hispana.

      Y… como ocurre siempre, la doncella se enamoró; pero se enamoró de un amor imposible, de un cacique del lugar.

      Ambos jóvenes mantenían en secreto su cariño,  hasta que un día… el capitán buscó esposo para su hija; y lo buscó, naturalmente, entre los suyos.

      ¡ Cómo comprendió la niña blanca… cómo supo el varón de la tribu lo que son las heridas del corazón!

       Ella se tornaba triste… languidecía. –Él, rugía en angustia y desesperación.

       Cierta vez, cuando la tarde agonizaba y el sol pintaba en sangre el bosque vecino, ella acudió temblorosa a la cita…;  pero él, el arrojado, el valiente,  no pudo llegar. Había sido muerto por la navaja de un español.

       Cuando una india le relató el suceso, ¡ pobre española enamorada! … transida de dolor, corrió hacia el cuerpo del amado. Ella misma cavó la fosa, honda… bien honda, para que cupieran los dos.

       Después, mientras se atravesaba el corazón, se iba apretando más contra la fosa  y su muerto.

       Un manto de tierra cubrió los cuerpos de aquellos infortunados… y… un día, en aquel mismo lugar, donde la tribu y el español habían aprendido a pasar en silencio, con la cabeza baja; comenzó a crecer una planta desconocida, que se trepaba por los viejos troncos vecinos, como para brindar a sus rugosos y envejecidos cuerpos, la frescura de unos amores jóvenes y puros. Aquella planta misteriosa abrió por fin sus flores; y en ellas descubrió el misionero- que acompañó con la cruz la espada del hidalgo –  los signos de la Pasión.

       Por eso llamó a la planta Pasionaria[4] y entra esas comadres que andan siempre a la vera de los fogones criollos, no faltó una que dijera que, los atributos de la Pasión ostentados por la flor, son una señal de que Dios perdonó a la joven enamorada.

 

16. LEYENDA DE LA AZUCENA DEL BOSQUE O FLOR  DE LA AMISTAD

     

     ¡ Qué lindo es penetrar en el bosque chaqueño y aspirar hondo…  muy hondo, la suave fragancia de la “flor de la amistad”  o “azucena del bosque”!

Es una flor que nace azul, como la ilusión; para tornarse  blanca como pétalos de azucena, después de vivir un día entre sus hermanas…

       Cuando la fantasía del poeta visitó las entrañas de la selva  esta primavera, el bosque acogedor  habló desde el misterio de su fronda, para revelarle sus más caros secretos.

       Los largos yuqueríes[5]  vibraron como bordonas para cantar con acentos argentinos el simbolismo de la “azucena del bosque” o “flor de la amistad”.

      Hace mucho tiempo  el Coptanoón, genio máximo que sintetiza  belleza, poder y bondad, estaba en su hábitat, el sol, contemplando la acciones de los hombres.

      Acá abajo, dos caciques reñían… en la costa de los ríos torcidos que recorren el Gualamba.

      Eran dos tribus que se habían vuelto enemigas.

      El Coptanoón  envió a sus mensajeros y las tribus fueron convocadas.

      Las tribus reunidas escucharon la voz imperativa del genio… Pero  los caciques enemistados avanzaron hasta ponerse cara con cara, corazón con corazón.

      La arenga entonces fue: primero un reto,… después una exhortación… por último una orden: debían vivir siempre en paz unidos como hermanos.

      Un abrazo sellaría para siempre este compromiso ante la ley del Noón.

      Y los caciques obedientes  se abrazaron, tan estrechamente, que no pudieron separarse más. De los dos cuerpos resultó un solo tronco, que la savia unida alimentó en verde de esperanza, mientras florecían las almas en celeste de ilusión con blanca  fragancia de auténtica y perenne amistad.

 

 


[1] María. Silvia Leoni de Rosciani, Como se escribió la historia de la ciudad. (En: Nordeste, 2ª época, Nº 9, 1998. pp.157-158)

[2] Los que eran taguató porque se  habían convertido en otros seres, los gavilanes.

[3] Los que eran Carumé y después se convirtieron en tortugas

1  Palmera

[4] Flores solitarias, axilares con las lacinias del cáliz verdes por fuera, azuladas por dentro, y figura de hierro de lanza; corola de filamentos purpurinos y blancos, formando círculo como una corona de espinas También es conocida con el nombre autóctono de MBURUCUYA.

[5] Yuqueríes: planta mimosácea, especie de zarza con fruto semejante a la zarzamora.


 [T1] agregar

El Mito de Sísifo Albert Camus

El mito de Sísifo es un extenso ensayo de Albert Camus, originalmente publicado en francés en 1942 como Le Mythe de Sisyphe. El ensayo se abre con la siguiente cita de Píndaro:

No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, sino que apura el recurso hacedero.

El título del ensayo proviene de un atribulado personaje de la mitología griega. En él, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre moderno, que consume su vida en fábricas y oficinas sórdidas y deshumanizadas.

De esta forma plantea la filosofía del absurdo, que mantiene que nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, Camus pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio? El ensayo se inicia: No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio.

Sísifo, dentro de la mitología griega, como Prometeo, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente.

Camus desarrolla la idea del “hombre absurdo”, o con una “sensibilidad absurda”. Es aquél que se muestra perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencialismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.

En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: “Uno debe imaginar feliz a Sísifo”, declara, por lo que aparentemente lo salva de su destino suicida.

La obra se cierra con un apéndice sobre la obra de Franz Kafka, interpretada finalmente de manera similar, en términos de un esteticismo, a su modo, esperanzador.

Puedes conocer más sobre Sísifo en: Mitologia/Sísifo